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Ola de cambio en el mundo islámico | Tensión en el norte de África

La protesta popular de Marruecos se torna violenta en la región del Rif

El rey Mohamed VI advierte que no cederá ante "la demagogia"

La primera jornada de protestas en Marruecos ha dejado un reguero de sangre y de destrucción en el norte del país, especialmente en la que ha sido tradicionalmente la región más rebelde, el Rif. Los disturbios de la noche del domingo al lunes arrojan un saldo de cinco jóvenes muertos en Alhucemas, la antigua Villa Sanjurjo del protectorado español.

Los coletazos de la revuelta continuaron ayer. Grupos de jóvenes se echaron de nuevo, espontáneamente, a las calles de Lido, una barriada de Fez, y se enfrentaron a las fuerzas del orden. En Imzouren, una pequeña ciudad rifeña de 17.000 habitantes que fue epicentro del terremoto de 2004, fueron muchos vecinos los que la emprendieron con los símbolos del Estado. Cuatro de ellos resultaron heridos.

Los disturbios se cobran la muerte de cinco jóvenes en Alhucemas

El ministro de Interior de Marruecos, Taieb Cherkaui, hizo ayer una declaración, pero no admitió preguntas de los periodistas convocados, para hacer un balance de la jornada del domingo, en la que decenas de miles de marroquíes se echaron a las calles para pedir un cambio de régimen convocados por jóvenes activos en las redes sociales, pequeños partidos de izquierda, asociaciones de la sociedad civil y las juventudes del gran movimiento islamista Justicia y Espiritualidad.

Cinco jóvenes que asaltaron una sucursal bancaria en Alhucemas murieron carbonizados cuando otros integrantes de la manifestación le prendieron fuego. Fue el incidente más grave de una larga serie de disturbios que afectaron a siete ciudades, entre ellas otras cuatro del norte (Tánger, Larache, Tetuán y Sefru) y también Marraquech, según el ministro. El alcalde de Alhucemas, Mohamed Budra, del partido que encabeza Fuad Ali el Hima, un gran amigo del rey, dimitió, según la web informativa Lakome.

En Larache fue el lugar donde se produjo el segundo incidente más grave. Los asaltantes destrozaron la sede administrativa de la aduana y se llevaron de allí droga y botellas de alcohol incautadas. En total, según Cherkaui, 33 edificios públicos, 24 sucursales bancarias y 50 comercios y casas particulares, así como 66 vehículos, resultaron dañados o ardieron. Al menos 120 jóvenes, algunos con antecedentes penales y otros menores de edad, fueron detenidos y están siendo puestos a disposición judicial.

Los daños materiales son cuantiosos, pero el balance de heridos fue bajo entre los manifestantes (13) y más elevado entre los antidisturbios (115). "El Gobierno de Marruecos respeta el derecho a la libre expresión con sus diversas formas, pero vela por que el orden reine en todo el territorio", recalcó el ministro.

A juzgar por la cifra global de manifestantes que proporcionó Cherkaui (37.000), la convocatoria fue un fracaso. El ministro reconoció, no obstante, que hubo concentraciones o marchas de protesta en 57 provincias. Los convocantes supieron al menos coordinarse en todo el país.

El Movimiento del 20 de Febrero, organizador de la protesta, se felicitó en un comunicado de su "éxito", pero no dio una estimación de participación. Cuando se le pregunta a sus responsables algunos hablan de 140.000 y los más optimistas llegan hasta 200.000 en un país de 31 millones de habitantes. "En Tahrir fueron muchos menos los que empezaron el 25 de enero", se consolaba ayer uno de los organizadores.

"Responsabilizamos al régimen palaciego de la utilización de diversos métodos para hacer fracasar las manifestaciones", señala el texto del movimiento sin entrar en detalles. "Nuestra acción militante continuará hasta la obtención de nuestras reivindicaciones", añade sin dar la fecha de una segunda convocatoria.

El rey Mohamed VI salió ayer por primera vez al paso de la protesta para exigir reformas democráticas. "Siempre hemos rechazado ceder a la demagogia y a la improvisación para consolidar nuestro modelo singular de democracia y desarrollo", dijo el monarca en la inauguración del Consejo Económico y Social. "Hemos trabajado constantemente en la construcción de una democracia efectiva, que se da la mano con un desarrollo humano sostenible", aseguró el rey de Marruecos ante representantes económicos y sindicales.

[En una entrevista concedida a la agencia Reuters, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, señaló ayer que Marruecos representa un caso diferente del resto de países sacudidos por revueltas porque ya tiene un sistema político multipartidista. "Por supuesto que las cosas son diferentes en Marruecos", dijo. "Es un país que ha hecho reformas... evidentemente los ciudadanos quieren más reformas, pero [Marruecos] está en una situación diferente, con más potencial de estabilidad y progreso gradual"].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de febrero de 2011