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La contaminación abre un nuevo frente entre Gallardón y el Gobierno

El alcalde critica al Ejecutivo por descuidar el NO2 al favorecer al diésel - El regidor le acusa de gravar más por el CO 2, aunque él lo propuso antes

Artillería pesada. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, escenificó ayer un nuevo episodio de su enfrentamiento con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Con unas relaciones muy deterioradas después de la negativa del Ejecutivo en noviembre pasado a que pudiera refinanciar parte de su deuda, las críticas esta semana de la ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar, sobre la contaminación en Madrid han servido para que Gallardón volviera a cargar contra el Gobierno.

El alcalde reiteró que la ciudad cumple todos los parámetros sobre calidad del aire que exige Bruselas, excepto uno: el del dióxido de nitrógeno (NO2). Pero, según Gallardón, la culpa no es del Ayuntamiento. "¿Qué produce el dióxido de nitrógeno? Aquello que favorece el Gobierno de España. Es decir, los vehículos con motores diésel". Y pasó a explicarlo. "El Ejecutivo prima con sus políticas fiscales que este contaminante esté no solo en Madrid, sino en todas las ciudades españolas" porque "favorece fiscalmente a este tipo de vehículos". Y lo hace mediante el impuesto sobre hidrocarburos, "que hace que el gasóleo esté gravado hasta un 40% menos que la gasolina", y el impuesto de matriculación, "que solo tiene en cuenta las emisiones específicas de CO2, pero que no tiene en cuenta el dióxido de nitrógeno".

Conclusión de Gallardón: "El Gobierno está antiguo". Y, según el alcalde, no rectifica porque hasta en las subvenciones que el Ministerio de Industria dio para la compra de nuevos vehículos en 2010, encuadradas dentro del Plan E, solo tenía en cuenta el criterio de emisiones de CO2, "pero no estableció ninguna limitación para el dióxido de nitrógeno".

Sin embargo, el alcalde critica ahora algo que defendía hace un tiempo. En un informe de 2007 al que se aludió en varias ocasiones posteriores, el Ayuntamiento anunció que propondría, a través de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que el impuesto de circulación se aplicara en proporción a las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de cada vehículo, de modo que el coche eléctrico quedara exento de este tributo.Sea como sea, la conclusión que quiso transmitir ayer el alcalde es que el Gobierno "ha tomado una decisión clara: hacer política contra el Ayuntamiento de Madrid" para sacar rédito electoral. "Hace meses nos lanzó a la ministra de Economía y ahora a la de Medio Ambiente. No sabemos cuál será el siguiente titular del Gobierno que entre en campaña electoral en Madrid".

Gallardón recordó, además, las medidas que el Ayuntamiento de Madrid ha tomado para reducir la contaminación, entre las que citó la reforma de la M-30 ("que ha reducido el 7% la circulación de vehículos en el interior del primer cinturón"), la promoción de zonas peatonales, la innovación en la coordinación del tráfico o la renovación verde de la flota de vehículos de los servicios municipales. También hizo alusión a los convenios con el sector del taxi para introducir combustibles no contaminantes, los incentivos fiscales para vehículos híbridos y eléctricos, la modificación y ampliación del Servicio de Estacionamiento Regulado y el fomento del transporte público.

El Ministerio de Medio Ambiente respondió ayer que los Ayuntamientos tienen potestad para poner en marcha sus propias medidas contra los coches diésel y puso precisamente como ejemplo el impuesto de circulación. El ministerio recordó que la máxima competencia en cuestiones de calidad del aire es de los Ayuntamientos y que la ley de 2007 les facilita las herramientas necesarias para adoptar medidas contra la contaminación. "Los Ayuntamientos tienen potestad para poner en marcha medidas", afirmó una portavoz, que puso como ejemplo el impuesto de circulación. Una manera de tratar de reducir el porcentaje de coches diésel podría ser distinguir entre diésel y gasolina a la hora de pagar el impuesto. De hecho, el Ayuntamiento bonifica desde 2004 el 75% del impuesto de circulación para el coche eléctrico.

En realidad, el actual impuesto de matriculación ya incentiva a los vehículos menos contaminantes. Se paga por tramos, en función de la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que emite el modelo de coche. Los cuatro tramos impositivos van del 0% que pagan los coches que emiten menos de 120 gramos de CO2 al 14,75% que abonan los vehículos que generan más de 200 gramos. En modelos similares, el vehículo con motor diésel pagará menos, pero simplemente porque consume menos: a menor consumo, menos CO2. El Gobierno modificó en 2007 el impuesto de matriculación, que hasta entonces sí distinguía entre modelos de gasolina y diésel (favoreciendo a estos últimos). El sistema se cambió para primar a los coches más limpios, explicó ayer una portavoz del Ministerio de Medio Ambiente.

La cuestión de la fiscalidad es diferente. Diésel y gasolina pagan el mismo IVA, pero el impuesto especial que grava los hidrocarburos distingue entre uno y otro. Tradicionalmente se ha hecho así para apoyar al sector del transporte. "La fiscalidad es diferente, pero se está haciendo un esfuerzo para que se vayan aproximando", explican desde el Ministerio.

El parque de vehículos diésel en España es enorme. "Se matriculan más que en otros países europeos", explica un portavoz de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac). Según sus datos del mes de enero, el 75% de los vehículos que se matricularon son diésel. Las últimas cifras anuales, más precisas al no estar tan sujetas a los efectos coyunturales de alguna oferta concreta, muestran unos porcentajes del 70%-30%.

"El problema hoy en día no son los coches diésel", asegura el portavoz de Anfac. "Ya no tienen nada que ver con los antiguos. Los filtros de partículas que llevan incorporados han conseguido reducir un 99% las emisiones de partículas PM10". La solución, a juicio de los fabricantes, pasa por "una política adecuada de renovación del parque automovilístico". El problema son los coches antiguos. La patronal ha calculado que el 20% del parque produce el 80% de la contaminación.

La capital vivió ayer otra jornada de alta contaminación. A última hora de la tarde, en las estaciones del Barrio del Pilar, Ramón y Cajal y Méndez Álvaro la calidad del aire era "mala", según la web municipal. El dióxido de nitrógeno estuvo muy alto, tanto que se acercó al umbral de aviso a la población (cuando dos estaciones de la misma zona superan los 250 mg/m

Diésel y gasolina

- Madrid incumple la legislación europea en materia de dióxido de nitrógeno: la media anual no debe pasar de 40 microgramos por metro cúbico. En 2010 la ciudad tuvo 44.

- Los vehículos diésel son los principales causantes de este contaminante. El 70% de los coches que se venden en España funcionan con gasóleo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de febrero de 2011

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