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La lucha por la calidad del aire

Aguilar, sobre la polución: "No vale hacer trampas al solitario"

La ministra de Medio Ambiente tilda de "pésima" la calidad del aire en Madrid e insta al Ayuntamiento a "tomar medidas urgentes".- Le pide que reordene el tráfico, mejoras en el transporte público y peatonalización de algunas zonas

La ministra de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, ha cargado esta mañana contra la estrategia del avestruz del Ayuntamiento de Madrid en lo referente a la contaminación en Madrid. "No vale hacerse trampas al solitario", ha sentenciado la ministra sobre el ardid del consistorio para tratar de enmascarar la polución: cambiar unas estaciones medidoras de sitio, precisamente las que arrojaban datos más altos, y eliminar otras. Aguilar ha afirmado que le "preocupa" la "pésima calidad del aire en Madrid" y ha subrayado que está "afectado a las personas", por lo que ha reclamado al Ayuntamiento que tome "medidas urgentes". Y las ha concretado: reordenación del tráfico, más transporte público y peatonalización de algunas zonas.

"Cuando uno no hace la tarea que debe, lo que no puede es echar balones fuera y no asumir responsabilidades", responde a Botella

"Me preocupa que no se haga nada, que la única salida sea pedir una moratoria", declara la ministra

En un desayuno informativo, Aguilar no se ha mordido la lengua a la hora de afirmar que la calidad del aire que se respira en la capital es "pésima", a pesar de que la delegada de Medio Ambiente de Madrid, Ana Botella, defiende siempre lo contrario. A su juicio, y también en contra de lo que sostiene el equipo de Alberto Ruiz-Gallardón, la boina negra instalada sobre las cabezas de los más de cuatro millones de personas que habitan la capital está "afectando a la salud de los ciudadanos" -un estudio médico publicado en EL PAÍS alertaba de que la contaminación de los motores diésel está elevando la mortalidad en la capital-. Ante esta situación, la responsable de Medio Ambiente ha declarado que respeta "las competencias municipales", pero ha recordado, como alcaldesa que fue, que "los ayuntamientos pueden tomar medidas", por lo que ha instado al Ayuntamiento a que "actúe" y tome "medidas activas y urgentes", que ha concretado: "Reordenación del tráfico, mejoras en el transporte público y peatonalización o semipeatonalización de algunas zonas de la capital".

El fiscal, a la espera de respuesta

La concejal Botella admitió el día 19 que Madrid registró una media anual de 44 de dióxido de nitrógeno, un gas irritante de las vías respiratorias que producen principalmente los vehículos de motor. La cota debía ser inferior a 40 microgramos por metro cúbico, según marca la legislación europea, por lo que Madrid ha pedido una moratoria para cumplir la directiva. "Me preocupa que no se haga nada, que la única salida sea pedir una moratoria", ha reprendido Aguilar esta mañana al Consistorio. Tampoco le hace gracia a la ministra que la defensa de Botella sea culpar al Gobierno por fomentar la compra de vehículos diésel. "Cuando uno no hace la tarea que debe, lo que no puede es echar balones fuera y no asumir responsabilidades", ha respondido a la delegada madrileña la ex dirigente de IU. "Cuando los índices demuestran que la calidad del aire es pésima", ha reiterado Aguilar, "lo que no se puede hacer es mirar para otro lado ni cambiarlos [los medidores] de sitio, porque es hacerse trampas al solitario".

Aguilar se refería a que Madrid no sólo incumple las cotas, sino que además, hace trampa. Los ecologistas llevaban meses denunciándolo y a ellos se sumó el pasado viernes el fiscal coordinador de Medio Ambiente, Antonio Vercher, que cargó contra el truco del Ayuntamiento. La supresión de seis estaciones, situadas en las zonas más contaminadas de la capital, provocó que Vercher remitiera el viernes una carta de 34 páginas al Consistorio en la que asegura que la intención del Ayuntamiento al hacer el cambio fue maquillar los datos. El fiscal argumenta también que contraviene la legislación europea. El departamento de Medio Ambiente, que dirige Ana Botella, eludió ayer contestar públicamente al fiscal, informa Elena Sevillano.

"Le responderemos a él", aseguró una portavoz, que añadió que aún están estudiando el contenido del informe. Ecologistas en Acción, que está preparando una denuncia penal contra el Ayuntamiento por superar los límites de contaminación permitidos, aplaude la decisión del fiscal. "Siempre hemos dicho que la red de medición quedó infrarrepresentada, sobre todo en el eje de la Castellana, que es el más contaminado", asegura Paco Segura, portavoz de la organización ecologista. "En Madrid llevamos años sin tomar medidas y eso es inadmisible", añadió.

Las recetas clásicas para controlar los malos humos apuntadas por Aguilar son casi las mismas que ayer prometió llevar a cabo, si gana la alcaldía, el socialista Jaime Lissavetzky. Junto a las tres propuestas de la ministra, el candidato apuntó además a la necesidad de crear aparcamientos disuasorios en las entradas de la capital. El candidato se comprometió también a devolver a su sitio las estaciones de medición que el Ayuntamiento de Madrid retiró a finales de 2009, así como a ampliar su número, también reducido por Botella. También IU recordó el sábado que ha pedido al Ayuntamiento que vuelva a colocar las estaciones de medición en los lugares donde estaban antes de enero de 2010, "cuando se cambiaron a lugares menos polucionados para desvirtuar los datos", aseguró la formación en un comunicado. Botella, por su parte, justifica la medida en una directiva europea. IU presentó en el último pleno municipal 10 medidas contra la contaminación que incluía la vuelva al anterior mapa de estaciones.

30 años de lucha contra la contaminación

- En noviembre de 1980, el Ayuntamiento de Madrid puso en marcha la operación para la regulación de aparcamiento (ORA) para, entre otros fines, reducir la contaminación. Fue el inicio del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER).

- Cinco años más tarde, en diciembre de 1985, el Gobierno municipal firmó un convenio para que los vehículos diésel pasarán un control anual de sus emisiones. La medida resultó un fracaso. Muy pocos de los 200.000 coches de gasoil pasaron los controles.

- En 1989 el Consistorio comienza a medir los niveles de diferentes tipos de contaminantes en 24 puntos de la ciudad.

- En 1990, la concejal de Medio Ambiente, Esperanza Aguirre, destinó 2.000 millones de pesetas (12 millones de euros) para frenar la contaminación de la ciudad. La mayor parte de esta partida estaba destinada a sustituir las calderas de carbón.

- En el año 2000, la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, que entonces presidía Alberto Ruiz-Gallardón, anunció que limitaría el tráfico en la ciudad si la contaminación alcanzaba niveles alarmantes. Nunca se aplicó la medida.

- En 2004, la Consejería de Sanidad del Gobierno regional, presidido ya por Esperanza Aguirre, elaboró un estudio en el que sostenía que reduciendo la contaminación se reducirían las muertes.

- En enero de 2005, el Ayuntamiento de Madrid acuerda elaborar el Plan de Estrategia Local de Calidad del Aire. Trabaja sobre un borrador que incluye peatonalizar zonas del centro, reducir la velocidad en la M-30 y la Castellana, y sustituir la flota de 15.000 taxis y 1.900 autobuses por otros menos contaminadores.

- En enero de 2006, las obras de soterramiento de parte de la M-30 aumentan los niveles de contaminantes en el aire de Madrid. Las partículas PM 10 disparan la polución.

- En febrero de 2006, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, presentó un ambicioso plan para reducir la contaminación de la ciudad. Entre las medidas, el regidor aseguró que a partir de 2008 se prohibiría el acceso de los coches más contaminantes al centro de la capital. Otras medidas eran el fomento del uso del transporte público, de la bicicleta y de los vehículos menos contaminantes. La principal iniciativa nunca llegó a aplicarse.

- También por esas fechas del año 2006, el Consistorio advierte de los elevados niveles de contaminación y desaconseja practicar deporte al aire libre. Un portavoz municipal explica que una nube de polvo sahariano cubre la ciudad.

- En 2007, la Concejalía de Medio Ambiente dificulta el acceso a los datos de contaminación de la red local.

- En octubre de 2009, Gallardón presenta el enésimo plan contra la contaminación, en el que se definen zonas de bajas emisiones (ZEB). Pero no se establecen qué medidas se aplicarán en estas zonas, ni cuándo.

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