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Reportaje:

Sin trabajo y bajo cero

Encierro en Cárnicas Vilaró de Mollerussa en defensa de los 58 empleos

Sin calefacción, sin agua caliente y con temperaturas bajo cero, los cinco miembros del comité de empresa de Cárnicas Vilaró de Mollerussa (Pla d'Urgell), en situación de expediente concursal desde el pasado mes de marzo, iniciaron ayer un encierro indefinido en las instalaciones del matadero para exigir una solución definitiva al incierto futuro laboral que tienen ante sí los 58 trabajadores de la plantilla.

"Son 58 las familias que están a punto de quedarse sin trabajo y hacemos este encierro indefinido como un acto de dignidad, no de sabotaje. Defendemos lo que es justo", manifestó ayer el presidente del comité de empresa, Josep Maria Mené, poco después de saltar la valla para ocupar las instalaciones de la planta de Mollerussa, que lleva inactiva desde julio, cuando la plantilla aceptó un ERE temporal.

Durante todo este tiempo, los trabajadores han realizado todo tipo de protestas para llamar la atención sobre su problema, pero como no han servido para nada, han decidido elevar el tono de su lucha. Horas después de anunciar el encierro, los administradores judiciales de la cárnica, que también tiene plantas en Sils (Selva) y Granollers (Vallès Oriental), presentaron un expediente de cierre del matadero que puede significar el despido de toda la plantilla.

Mené explica que la mayoría de los trabajadores respaldan la acción del comité de empresa y una treintena de ellos también acudieron con sus sacos de dormir para pasar la noche en las instalaciones. "Llevamos nueve meses de angustia y no sabemos cómo acabará la historia. Sabemos, no de forma oficial, que hay una empresa que está esperando para comprar la planta de Mollerussa sin asumir la carga de la plantilla. Eso es lo peor que nos puede pasar y estamos dispuestos a luchar hasta el final por salvar el mayor número de puestos de trabajo", señala el sindicalista.

El comité de empresa teme que alguien pueda comprar el matadero libre de trabajadores. "El futuro comprador tendrá que hablar con nosotros y le pediremos que se quede al menos con el 80% de la actual plantilla. Estamos dispuestos a aceptar prejubilaciones", añade Mené.

El grupo Cárnicas Vilaró, dirigido por el empresario Javier Frade, adquirió a Primayor Food el matadero de Mollerussa en 2008 y en marzo de 2010 presentó expediente concursal en el Juzgado de lo Mercantil de Girona, con un pasivo de 99 millones de euros y un activo de 124 millones. En abril, los administradores judiciales presentaron un expediente de suspensión de empleo y hasta finales de julio, cuando quedó paralizada la actividad de la planta, los empleados trabajaron de manera rotatoria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de enero de 2011