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Zapatero dice no al plan de Gallardón para salvar la deuda de la capital

Decepción en el alcalde tras salir de La Moncloa sin lograr ningún resultado

Enorme decepción. Eso es lo que se apreciaba en la cara del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, cuando entró en la sala de prensa tras su reunión ayer con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Y eso es lo que explicó a continuación: no habrá posibilidad de refinanciar la enorme deuda del Ayuntamiento de la capital de España, una petición que hizo en su nombre y en el de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

La negativa del Gobierno coloca al alcalde de Madrid en una situación límite. La posibilidad de refinanciar ya los 257 millones de euros de la deuda que vencen a final de año le permitía tapar algunos agujeros muy importantes. El consistorio madrileño tiene problemas de tesorería muy graves, que se traducen en serias dificultades para pagar a los proveedores, algunos de los cuales (como las empresas de limpieza) llevan desde principios de año sin cobrar, y que han provocado amenazas de huelga. "Las pequeñas y medianas empresas van a verse afectadas", dijo el regidor. El balón de oxígeno que esperaba obtener de Zapatero desaparece ahora, y la situación de Gallardón se antoja muy complicada justo antes de que presente unos presupuestos de la ciudad para el año que viene que a la fuerza tendrán que ser muy restrictivos. Refiriéndose a ellos, el alcalde solo aseguró que las nóminas no se verán afectadas, ni tampoco los servicios sociales para los más perjudicados por la crisis.

"Las pequeñas y medianas empresas se verán afectadas", dice el regidor

La situación del Consistorio es "tres veces mejor" que la del Estado, añade

El Gobierno abrió la mano en septiembre para que los Ayuntamientos que no tuvieran una deuda superior al 75% de sus ingresos corrientes pudieran refinanciarla y acceder a un crédito que en estos tiempos se antoja imprescindible para seguir funcionado. Pero de esa norma quedaban fuera algunos Ayuntamientos importantes, como el de Valencia y sobre todo el de Madrid. De ahí que Gallardón pidiera a Zapatero una solución para las corporaciones locales que no cumplían los objetivos. Una propuesta que envió a La Moncloa y en la que el Ayuntamiento tenía puestas muchas esperanzas, que se desvanecieron ayer.

"No hay ningún elemento de optimismo", dijo ayer el alcalde. La negativa del presidente del Gobierno a modificar la normativa para dar un balón de oxígeno a los Ayuntamientos más endeudados se basa, según relató el alcalde, en "los compromisos internacionales adquiridos por el Gobierno de España". Algo que Gallardón no acaba de entender, sobre todo porque, como recuerda últimamente cada vez que tiene la oportunidad, la deuda de las corporaciones locales sólo es el 6,3% del total de las Administraciones, y la parte del león se la lleva el Estado (77%) y las comunidades autónomas (13%). El alcalde recordó que Madrid no tiene dificultades para pagar su deuda, y que dedica a ella 3,4 euros de cada 100, mientras que la Administración central destina 10. "Si alguien hace un reproche al Ayuntamiento tendría que multiplicar por tres el reproche a sí mismo", dijo Gallardón, ya que la situación del consistorio es "tres veces mejor" que la del Estado.

"Queremos una regulación legal equivalente a las de las comunidades autónomas y el propio Estado. Es una situación de discriminación legal carente de sentido", se quejó el alcalde de Madrid, que insistió en que la negativa del Gobierno le aboca a una situación en la que los proveedores de los Ayuntamientos van a ser los principales perjudicados.

Gallardón reiteró que su propuesta no era solo para el Ayuntamiento de Madrid, sino que hablaba en boca de todos los alcaldes de la FEMP, que unificaron sus criterios en este tema.

Fuentes de La Moncloa, sin embargo, califican la petición del regidor como una excepción inasumible para endeudar de nuevo al Ayuntamiento de Madrid, y argumentan que decir sí a sus propuestas significaría poner en peligro la solvencia futura del consistorio y la prestación de servicios a los ciudadanos. También se admitía que esos planes de Gallardón entrarían en contradicción con los ajustes aplicados a todas las Administraciones y vigilados por Europa. En el aire queda, sin embargo, la pregunta de por qué Zapatero recibió al alcalde si su respuesta iba a ser negativa.

Ante el fracaso de la reunión, el alcalde mantiene el recurso contencioso administrativo que presentó contra el Gobierno por impedirle refinanciar la deuda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de noviembre de 2010