Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Cumbre de Seúl | La crisis fiscal

Zapatero cree que el plan alemán para el fondo europeo de ayuda no prosperará

España se opondrá a la pretensión alemana de que inversores privados puedan participar en el futuro fondo europeo de rescate y deban asumir el riesgo de eventuales impagos. Una propuesta cuyo mero enunciado ha contribuido a agravar la volatilidad de los mercados, según denunciaron ayer las autoridades irlandesas. "No estamos de acuerdo y, en consecuencia, no será fácil que esto prospere", advirtió Zapatero en rueda de prensa tras la cumbre del G-20 celebrada en Seúl.

El presidente español recordó que, incluso si la propuesta prosperara, lo que deben decidir los mandatarios europeos en diciembre, no afectaría a la deuda actual, sino al fondo de carácter permanente que se pondrá en marcha en 2013, para sustituir al que se creó con carácter urgente para acudir al rescate de Grecia, por lo que no está justificada la alarma de los inversores. Lo cierto es que la crisis irlandesa -cuyo déficit público se ha disparado hasta el 30% tras las últimas inyecciones de capital a su sistema financiero- ha contagiado a los eslabones más débiles de la zona euro; entre ellos España, cuya prima de riesgo rozó ayer su récord de la era euro, marcado la mañana del 17 de junio pasado en 233 puntos básicos (2,33 puntos porcentuales). Ayer, alcanzó por la mañana los 229 puntos, pero luego se fue reduciendo hasta los 199.

Zapatero quiso lanzar un mensaje de tranquilidad a los mercados y reafirmó su convicción en la "solidez, solvencia y confianza" de la deuda pública española. "El tiempo demostrará que esta afirmación es irrefutable", subrayó. Aunque dejó claro que nadie le había preguntado por la salud de las cuentas públicas españolas dentro de la reunión.

No descartó que el actual fondo de 750.000 millones de euros se utilice para rescatar a Irlanda. Al contrario. Aseguró que si se creó es porque la hipótesis de virtual suspensión de pagos de un país de la zona euro no podía descartarse. Y estimó que su mera existencia debería ser un factor de estabilidad. Un pronóstico por ahora errado. Como el fin de las presiones sobre la deuda española, que pronosticó en septiembre pasado en Washington.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de noviembre de 2010