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"Nadie va a parar a los saudíes en Marbella"

Andalucía, tras Cataluña la segunda región con más musulmanes, vive con tensión, pero menos, la polémica sobre el burka. El imán de Almería, Abdallah Mhanna, habla de "ataque al islam", a la inmigración, y por asociación, a los marroquíes. "Están intentando crear una polémica para ganar votos", añade. Mhanna no ha detectado problemas derivados del uso del velo en espacios públicos de esta provincia, donde viven unos 105.000 fieles. "El velo es una necesidad religiosa, no un símbolo", afirma. "No estamos a favor de que nadie, ya sea su padre o su marido, obligue a una mujer a ponérselo, pero tampoco a quitárselo, porque esto entra en la libertad de cada mujer", asegura.

En una línea similar se expresa el imán de Fuengirola (Málaga) Mohamed Kamal Mostafá. El religioso, condenado en 2005 por escribir un libro con recomendaciones sobre el castigo corporal a la mujer, contesta a EL PAÍS a través de correo electrónico. "Primero, debemos el reconocimiento y el respecto al libre albedrío de todo ser humano", destaca. Pide que quede clara la diferenciación entre el burka y el hiyab. "El burka es una orden coránica especial asignada a las esposas del profeta Mahoma (...) El hiyab o velo es un deber religioso para toda mujer creyente", explica. Y aclara, citando el Corán, que "no cabe coacción en religión".

Javier Isla, portavoz del Centro Cultural Andalusí de Málaga, estima que "el 99% de los musulmanes están en contra" del burka. Pero se pregunta por qué nadie se mete con la forma en la que visten saudíes o kuwaitíes en la Costa del Sol. "Porque tienen dinero. Ningún policía local de Marbella les va a parar a decirles que no pueden ir así".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de junio de 2010