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El conflicto de Oriente Próximo

"Israel nos ha hecho palestinos"

Los españoles llegan a Estambul junto a cientos de activistas - Exigen que el Gobierno tome medidas por el trato dado a tres de sus ciudadanos

Los tres aviones con 470 activistas, entre ellos los españoles Laura Arau, Manuel Tapial y el periodista David Segarra, aterrizaron esta madrugada en el aeropuerto de Estambul, donde les esperaba un gentío que agitaba banderas palestinas. El viceprimer ministro turco, Bülent Arinc, calificó a los activistas de "héroes" que "acudieron a ayudar al pueblo palestino" y calificó su captura de "secuestro" y "acto de piratería".

También llegaron en los tres aparatos de la compañía Turkish Airlines fletados por el Gobierno turco los cadáveres de los nueve muertos durante el ataque israelí a la flota de la libertad, cuyas identidades no han sido esclarecidas. Una veintena de heridos aterrizaron horas antes en aviones del Ejército turco y del Ministerio de Sanidad a la capital, Ankara, donde fueron hospitalizados.

El Gobierno de Ankara se empeñó en sacar a todos los retenidos a la vez

Tapial: "Disparaban a matar desde las zódiac, incluso antes del abordaje"

Los tres españoles se encuentran bien de salud y de ánimo. Tras cumplimentar los trámites y ser recibidos por las autoridades turcas, Tapial describió a los periodistas que les esperaban lo ocurrido en la madrugada del lunes en aguas internacionales: los comandos israelíes "disparaban a matar desde las [lanchas] zodiac, incluso antes del abordaje. Cuando entraron en el barco desde los helicópteros ya había tres muertos"; "el agua se llenó de cadáveres y el barco estaba repleto de sangre". "Israel nos ha hecho palestinos. Hemos vivido en un día lo que los ellos sufren en Gaza", declaró luego a la Cadena SER. "Es una vergüenza que a 750 personas, todas de ONG, nos acusen de atacar primero. Es imposible que nosotros hubiésemos atacado a tropas de élite".

El periodista Segarra aseguró que lo ocurrido fue "una agresión intolerable contra una nave civil en el pleno siglo XXI y en el Mediterráneo". Laura Arau, muy afectada, dijo: "Sentía tanto miedo que no sabía qué hacer. Otros se pusieron en pie delante de los soldados haciendo el símbolo de la victoria con los dedos, pero yo cogí la cámara de vídeo y me puse a grabar". Tapial pidió que "el Gobierno español tome medidas por el tratamiento intolerable dado a tres de sus ciudadanos".

La salida de Tel Aviv fue muy laboriosa. Los activistas, algunos heridos, tuvieron que esperar durante horas embarcados en los aviones en el aeropuerto Ben Gurion antes de viajar a Turquía. El Gobierno israelí achacó los retrasos a problemas administrativos. El principal fueron los recursos presentados por varias organizaciones ultranacionalistas israelíes contra la orden gubernamental de deportación. Los recursos pedían al juez que antes de se examinaran las responsabilidades penales de cada activista, informa Enric González.

Los tres activistas tienen previsto permanecer en Turquía hasta el viernes para participar en los actos de homenaje a los nueve muertos. Volarán ese mismo día por la tarde a Barcelona. Mientras las familias españolas contaban las horas para conocer la noticia de que sus hijos se hallaban en un lugar seguro, en Estambul, los gritos de "Alahu Akbar" (Dios es el más grande) resonaban a media tarde en la plaza de Taksim, en el corazón de la parte europea de la ciudad.

La ONG turca Fundación de ayuda Humanitaria (IHH), organizadora de la flotilla de ayuda humanitaria a Gaza, preparó también un recibimiento en el aeropuerto internacional Atatürk de Estambul, desde donde tenía previsto partir una caravana de vehículos hasta la plaza de Taksim. Los medios de comunicación locales lanzaron llamamientos para que los ciudadanos no colapsaran la terminal aérea.

El Gobierno de Recep Tayyip Erdogan se empeñó en repatriar conjuntamente a los activistas de la flotilla detenidos en Israel en tres aviones de la compañía Turkish Airlines. Los tres aviones militares medicalizados transportaron a 21 heridos en el abordaje. Otro número indeterminado de heridos graves, cuyo estado desaconsejaba viajar, permanecieron hospitalizados en Israel. Aunque la mayoría de los activistas se encontraban desde por la mañana en condiciones de embarcar en las aeronaves, los trámites se dilataron porque el Ejecutivo de Ankara insistió en que se realizara un exhaustivo recuento e identificación de todos. Después, llegaron los problemas de la burocracia israelí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de junio de 2010