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Reportaje:

Hacia un Bolonia transatlántico

Los rectores se comprometen a trabajar por un espacio común para la movilidad de profesores y alumnos - El proceso se prevé lento y difícil

"Sin un espacio común que en la práctica contenga nuestros sueños de integración, estos flotan libremente en el aire, siempre ilimitados, siempre retóricos; elocuentes, sí, pero vacíos de contenidos, de objetivos, de metas y mecanismos para llevarlos adelante". El ex ministro chileno y experto en universidades José Joaquín Brunner escribía estas palabras en 2008, en un artículo en el que argumentaba por qué no creía posible un espacio iberoamericano común de educación superior al estilo de Bolonia en Europa. Además, el autor veía impensable que los Gobiernos, como hicieron los europeos, llegasen a decretar ese espacio común a unas universidades absolutamente heterogéneas y con muchísima autonomía.

"Los Gobiernos no empezarán si no lo hacemos nosotros", dice una rectora

Las universidades piden más inversión pública y privada

Es innegable que algo se va avanzando. Los Gobiernos llevan desde 2005 impulsando el proyecto, poniendo en marcha distintos mecanismos: programas de movilidad, de reconocimiento de estudios, de control de calidad y de redes de ciencia y tecnología. Los Estados han puesto el desarrollo del proceso en manos de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), el Consejo Universitario Iberoamericano (CUIB) y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y los ministros de Educación se reúnen cada año para revisar los avances.

Pero, para algunos, el proceso está siendo demasiado lento. "Tenemos prisa, y los Gobiernos no van a empezar de verdad si no empezamos las universidades", asegura la rectora de la Universidad Autónoma de Barcelona, Ana Ripoll.

Así, probablemente lo más importante del II Encuentro de Rectores Universia (más de 1.000 representantes de universidades, la inmensa mayoría iberoamericanas) es el compromiso firme manifestado por las instituciones académicas para ponerlo en marcha. Y no solo eso, sino que ayer, en Guadalajara (México) señalaron cómo quieren que se haga, con un documento de propuestas entre las que destaca la creación de "un amplio y ambicioso programa de movilidad e intercambio estudiantil y de profesionales" para conseguir que en 2015 accedan a él un 2,5% de los estudiantes, docentes e investigadores -en Europa el objetivo de movilidad estudiantil es el 20% para 2020, y en España ahora es el 8%-. Esto requiere, entre otras cosas, mejorar los sistemas de reconocimiento de estudios entre universidades. Además, se reclama a los "Gobiernos, como principales responsables, y al sector privado a incrementar la inversión en educación superior, racionalizando el uso de los recursos".

El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro, pidió al secretario general Iberoamericano, Enrique Iglesias, que estaba presente en la clausura, que se abra un hueco en la Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado que se celebra en Argentina en noviembre para que puedan explicar a los Gobiernos las conclusiones del encuentro. También asistieron a la clausura el ministro de Educación español, Ángel Gabilondo, y el secretario general de la OEI, Álvaro Marchesi.

De momento, ya hay un compromiso, el del Banco Santander, organizador del encuentro a través de la red de universidades Universia. El presidente del banco, Emilio Botín, anunció que parte de los 600 millones de euros que invertirán en instituciones universitarias en los próximos cinco años, en concreto 60 millones, se dedicarán a dos nuevos programas de becas para la movilidad: uno para estancias de estudios que pretende llegar a 15.000 estudiantes en 2015, y otro para que continúen su formación 3.000 jóvenes investigadores. Botín reiteró que el compromiso de su entidad con las universidades "seguirá siendo firme".

Las propuestas

- La creación de un Erasmus iberoamericano (con financiación pública y privada) bajo compromiso de todos los agentes sociales y reconocimiento automático de los estudios.

- La elaboración de una Estrategia de Internacionalización para atraer estudiantes y profesores extranjeros, y mecanismos para evitar la fuga de cerebros.

- Crear un proceso de convergencia y reconocimiento de las estructuras educativas, apoyado en agencias de acreditación homologadas internacionalmente.

- Fomentar el desarrollo de campus virtuales y la disponibilidad de materiales en la Red.

- Establecer una Red Virtual Iberoamericana para la Formación del Profesorado y otra de observatorios

de inserción laboral.

- Promover planes de dotación y mejora de infraestructuras y grandes instalaciones que deban ser compartidas.

- Impulsar los programas de formación de doctores e investigadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de junio de 2010

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