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La Xunta toma el control de la Fundación Cela

Marina Castaño será presidenta de honor sin funciones

Santiago de Compostela

Para evitar la bancarrota, la Fundación Camilo José Cela dejará de ser privada y se convertirá en pública, dependiente de la Xunta de Galicia y sostenida con fondos de las consellerías de Cultura y Educación.

Después de que esta decisión, tomada ayer por el actual patronato de la institución, sea aprobada en el Consejo de Gobierno de la Xunta, se convocará una reunión en la que será elegida una nueva junta de patronos en la que estarán integradas las mismas instituciones que hay en la actualidad. En ese momento, Marina Castaño, viuda del Nobel, se convertirá en presidenta de honor sin funciones y el conselleiro de Cultura, en la actualidad el popular Roberto Varela, será el presidente.

La institución pasa de pública a privada para evitar la bancarrota

Salvo la colección de pintura, los fondos se instalarán en Santiago

Además, todos los manuscritos de las obras de Cela, la biblioteca que atesoró durante toda su vida, las ediciones de sus novelas que vieron la luz en el mundo entero, su epistolario y otras colecciones de libros, cartas y originales de diversos autores serán trasladados, en calidad de "cedidos en comodato", desde Iria Flavia (Padrón, A Coruña) a la Biblioteca de la Cidade da Cultura, el macrocomplejo cultural de Santiago, todavía en construcción, que encargó Fraga al arquitecto estadounidense Peter Eisenman. La Biblioteca es uno de los escasos edificios ya terminados, y sus estantes aguardan vacíos la llegada de los ejemplares.

La Fundación Cela seguirá teniendo su sede en Padrón, y en las históricas Casas de los Canónigos que compró Cela quedarán expuestas la colección de pinturas del escritor y otras relaciones de objetos y pertenencias suyas, aunque todavía habrá que hacer un inventario para determinar qué se lleva exactamente la Xunta a Santiago.

Así lo aprobó ayer la junta de patronos de la fundación, en dos reuniones, una ordinaria y otra extraordinaria, celebradas frente al cementerio de Adina, en el que descansan los restos del Nobel. En estas citas también se acordó retirar de su cargo al gerente, Tomás Cavanna, modificar algunos artículos de los estatutos de la institución relativos al nombramiento de patronos e iniciar una reforma interna para sanear las cuentas de una fundación que arrastra dificultades financieras extremas desde hace años. La primera medida de reducción de gastos es la eliminación del sueldo que cobraba el gerente, pero a partir de ahora, una comisión mixta tendrá que seguir adelante con el reajuste: Según algunas fuentes, también se revisará la plantilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de mayo de 2010