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Una industria en pañales

En Cataluña no existen centrales eléctricas de biomasa. El Instituto Catalán de Energía reconoce que es un sector que todavía está verde, aunque hay una pequeña línea de ayudas para el uso térmico de la materia que sale de los bosques. El año pasado se aprobó una subvención de 2,5 millones y está previsto que se mantenga también en 2010, según un portavoz de Energía. En cuanto a los proyectos eléctricos, la Generalitat "asesora técnicamente" a las empresas, pero no da ayudas porque considera que ya existen primas del Estado por la producción eléctrica. Sobre la mesa hay algunos proyectos privados, con pocos visos de salir adelante.

El sector se queja de que las ayudas a esa energía limpia son muy limitadas. "Hace falta una prima más importante. En Italia es casi el doble", explica el responsable del área técnica del Consorcio Forestal de Cataluña, Josep Maria Tusell, que aúna a 1.300 propietarios forestales. Tusell se queja también de que no existe una política forestal seria desarrollada por el departamento de Medio Ambiente de la Generalitat. "No hay una línea continuista", indica. El diputado de CiU Ramon Espadaler lo define así: "Falta una radiografía para conocer el diagnóstico y la terapia para combatirlo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de mayo de 2010