Reportaje:

El futuro Pritzker que un día Camps descartó

El presidente paralizó un proyecto de ampliación del IVAM de Sejima y Nishizawa

Valencia podría haber tenido desde hace cuatro años una obra de Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, nuevos premios Pritzker (considerado el Nobel de la Arquitectura) por la sutil complejidad de sus creaciones. El 19 de febrero de 2003, el Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) presentó su proyecto de ampliación, marcado por una gigantesca y a la vez suave estructura que recubriría el edificio dejando pasar la luz y el aire (a través de miles de ojos de buey) y creando nuevos espacios públicos.

Por entonces, José Luis Olivas presidía la Generalitat y Kosme de Barañano dirigía el museo. Las cosas estaban, sin embargo, a punto de cambiar. El 27 de junio Francisco Camps tomó posesión como presidente de la Generalitat. Dos semanas después su consejero de Educación y Cultura, Esteban González Pons, comunicaba la paralización de la obra de Sejima y Nishizawa. "El proyecto es interesante pero caro", dijo. La prioridad, añadió, era culminar el mapa escolar.

Siete años después el diseño de la estructura (a la que se llamó la nueva piel del IVAM) sigue en un cajón, 17.000 alumnos continúan estudiando en barracones, y la llegada de Camps al Palau de la Generalitat no significó un frenazo de las obras costosas. El proyecto de los arquitectos japoneses costaba sobre el papel 45 millones de euros. Lo mismo iba a costar el Ágora (la última pieza del complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias), pero a estas alturas su coste real (no está terminada) se eleva más bien a los 90 millones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 30 de marzo de 2010.

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