El mercado del vino se hunde por la caída de la demanda y los excedentes

Las ventas descienden sobre todo en los bares y los restaurantes

El vino está en caída libre. El sector ha registrado en los últimos tiempos un hundimiento de cotizaciones ante el fuerte desajuste de la oferta y la demanda por la caída del consumo interior y de las exportaciones. Esta situación afecta negativamente tanto a las bodegas cooperativas que tienen que malvender el producto para hacer caja por la falta de crédito, como a las bodegas más grandes que operan directamente al consumo y que se han visto obligadas a fuertes rebajas en los precios.

Ante esta situación, las organizaciones agrarias Asaja, Upa, Coag y las cooperativas agroalimentarias han reclamado a la ministra Elena Espinosa una destilación de crisis para 2,5 millones de hectolitros a 1,91 euros hectogrado (equivalente a 100 hectolitros de alcohol puro). Ese mecanismo permite retirar del mercado vino, que se transforma en alcohol para usos industriales o carburantes.

Asaja se descolgó de la petición, que implica un coste de unos 50 millones de euros. En principio, la Administración agraria rechaza la medida por falta de fondos.

Los precios en el mercado para un vino de mesa se sitúan en el entorno de 1,70 euros hectogrado, lo que supone para el agricultor un precio para la uva de unos 0,13-0,14 euros por kilo frente a un coste sólo de recogida de 0,08 euros. Hay incluso bodegas de prestigio en La Rioja que han liquidado la uva a los agricultores a 0,30 euros el kilo frente a unos costes no inferiores a los 0,40 euros.

La campaña pasada, la producción de vino no fue muy elevada, con unos 38 millones de hectolitros, aunque es una cifra por encima de la media. Esta cosecha se sumaba, sin embargo, a una situación de excedentes en las bodegas, lo que se ha traducido en un grave desajuste entre disponibilidades y consumo.

En el mercado interior se estima que la demanda ha caído una media del 10%, sobre todo en la restauración, mientras se ha estabilizado e incluso mejorado la venta en los hogares de los caldos con denominación de origen por la caída de precios. Las exportaciones bajaron en el mismo periodo entre un 10% y un 15%, a pesar de la rebaja de los precios.

A esta situación del consumo se suma el cambio total en los mecanismos para la regulación europea de los mercados que, entre otras medidas, ha supuesto la eliminación de la política de almacenamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 01 de marzo de 2010.

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