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El Defensor del Pueblo aboga por frenar la obra en Tindaya

Los detractores del proyecto de Eduardo Chillida en la montaña Tindaya, en la isla de Fuerteventura, han recibido un balón de oxígeno del Defensor del Pueblo, Enrique Múgica. Su oficina ha enviado una carta al Gobierno de Canarias, que declaró el proyecto de "interés" en 1996, en la que preguntan si no se plantean renunciar a la iniciativa. Aunque lo hagan con rodeos, en la carta cuestionan "si la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial ha analizado en algún momento la alternativa cero", con la finalidad de prevenir "realmente" los impactos en el monumento natural.

Miguel Ángel Aguilar Belda, adjunto al Defensor del Pueblo, también da un tirón de orejas a la Administración canaria por no facilitarles información y le recuerda "la obligación de todos los poderes públicos de prestar auxilio a esta institución con carácter preferente y urgente en sus investigaciones". Desde hace cinco años, el Defensor del Pueblo se queja en todas sus cartas de la falta de información que obtiene por parte del Gobierno de Canarias.

La ausencia de transparencia en la tortuosa tramitación para facilitar todos los permisos para poder llevar a cabo la obra del escultor vasco en la montaña de Tindaya es también una de las principales denuncias que vienen realizando los colectivos ecologistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de febrero de 2010