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Adiós al gran enigma de las letras estadounidenses

El miedo a hacerse adulto

En 1978, el libro de Bolsillo de Alianza Editorial lanzó en España, con una magnífica traducción de Carmen Criado, El guardián entre el centeno (The catcher in the rye, 1951, anteriormente traducida como El cazador oculto en Argentina). No ha habido generación nueva de lectores que no haya sido sacudido por la historia del joven Holden Caulfield. Durante casi 30 años he sido testigo del impacto produce en lectores jóvenes y en lectores maduros, y uno se pregunta qué tiene esta novela, buque insignia de todas las historias de la familia Glass, protagonista de un total de cuatro libros antes de sumirse su autor en el silencio.

Holden Caulfield es una figura tan mítica como Frodo el Hobbit, aunque bien distinta de él. En una primera aproximación, puede decirse que el más inmediato motivo de su éxito es la propia expresión, el habla del personaje, tan bien reproducida, tan sugerente, tan distinta de la de todos los adolescentes literarios conocidos hasta ese momento; Holden Caulfield es un adolescente que rechaza el mundo de los adultos (y el de los compañeros que no son como él) y se encierra en ese habla para defenderse de un mundo exterior que no le comprende. Ese habla es el que ha permitido a tantos lectores identificarse con él.

Tal mérito no pasaría de ser un estupendo retrato pintoresco si no fuera acompañado de un asunto de mucho más calado. El gran tema de la novela es el miedo (recogido en el miedo a hacerse adulto, y tener que entrar en el mundo de los adultos que rechaza) del protagonista. Es un miedo latente, que respira suave por debajo del habla, salta a primer plano y se manifiesta de manera admirable cuando Caulfield se encuentra a escondidas con su hermana pequeña en la casa familiar en plena noche. Ahí es donde un segundo miedo se sobrepone al primero: el miedo a la responsabilidad, a tener que ocuparse de su hermana que lo idolatra; ahí es donde descubre a su pesar que ser adulto es también ser responsable; y entonces elegirá huir y obligar a su hermana a volver a casa, pero quedando desnudo ante sí mismo, ante su verdadera realidad. Cuando este momento genial aparece, la maestría narrativa de Salinger ilumina la novela y toda ella manifiesta su verdadero y más completo sentido, de atrás adelante, como una pista de aterrizaje de un aeropuerto que se enciende en mitad de la noche; y entonces es cuando todo el discurso de Holden alcanza una hondura formidable, única.

Novela tan mítica como su personaje, ha acompañado y seguirá acompañando a los lectores españoles como lo ha hecho durante más de 30 años. El sueño de cualquier lector. El sueño de cualquier escritor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de enero de 2010