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El debate sobre la inmigración

El PP azuza el debate sobre la inmigración con fines electorales

"En Cataluña no cabemos todos", asegura la candidata a la Generalitat - Los populares programan una campaña centrada en los 'sin papeles'

El Partido Popular (PP) ha encontrado un inesperado filón electoral en la polémica sobre la decisión del Ayuntamiento de Vic (Barcelona) de no empadronar a los inmigrantes irregulares. El partido se ha tomado la precampaña de las elecciones catalanas de este año como un ensayo de las generales y la inmigración se adivina como un potencial espantajo para atraer votos. Su candidata, Alicia Sánchez Camacho, presidenta del PP catalán, presentó ayer sus carteles de propaganda afirmando que los ejes de su campaña serán la lucha contra la crisis y la delincuencia y el fin de la inmigración irregular. "El padrón no puede ser la puerta de entrada de la inmigración ilegal. Es la punta del iceberg. En Cataluña y España no cabemos todos", avisó la dirigente popular.

Sánchez Camacho dice que no se trata de negar derechos a los inmigrantes

Montoro acusa al Ayuntamiento de Vic de conducta xenófoba

El Gobierno municipal de Vic, una coalición entre CiU, ERC y PSC, aún no ha puesto en marcha su anunciada medida restrictiva, que podría dejar a los inmigrantes irregulares sin acceso a servicios básicos como educación o sanidad. Vic espera instrucciones del Ministerio del Interior sobre qué conducta debe tomar con los inmigrantes irregulares.

Camacho acusó al Gobierno de pasividad y se ofreció a cubrir ese vacío. Por ello, avanzó que el PP catalán propondrá a la dirección nacional una reforma de la Ley de Extranjería. Y algo más: que se "solvente" y "clarifique" la financiación de los Ayuntamientos para que puedan ofrecer "prestaciones sociales en condiciones de igualdad y de calidad". "Muchos municipios están casi en quiebra", añadió.

Camacho, que apuntó que hay guetos y marginalidad en Cataluña y España, se resistió a dar detalles sobre cómo debería ser la reforma, al alegar que está pendiente de perfilarse esta semana. ¿Usted le negaría a un inmigrante sin papeles el acceso a la sanidad o a la educación?, se le preguntó. "¡Pues claro que no! ¿Cómo voy a hacer algo ilegal? La legalidad es la que es y se debe cumplir siempre. Éste es un debate serio que tienen que afrontar sin complejos los políticos". La popular, que centrará su campaña en el área metropolitana, bastión de los socialistas, aseguró que "en ningún caso" se trata de restringir servicios a los inmigrantes.

Las fisuras empiezan a aparecer en el PP en este terreno. Cristóbal Montoro, su coordinador económico, recordó los efectos "enormemente positivos" generados por la inmigración. "Hay que reconocerles sus derechos", aseveró. En este sentido, denunció que la postura de Vic responde a conductas "xenófobas" provocadas por los socialistas y los partidos nacionalistas. Lejos de la postura de Montoro, Camacho ha sido más suave con Vic. El PP carece de representación en esa población barcelonesa desde 2003, cuando perdió su edil en beneficio de la Plataforma per Cataluña, que ataca a la inmigración sin tapujos y que en 2007 pasó de un escaño a cuatro. El PP siguió con cero. Camacho rivaliza con CiU en el discurso de más mano dura con la inmigración, y de hecho la federación nacionalista ha sido la única que ha defendido a Vic. El Gobierno catalán también evitó, sin embargo, hacer reproche alguno a esa localidad y garantizó que los Ayuntamientos están empadronando a los inmigrantes. El consejero de Política Territorial, el socialista Joaquim Nadal, pidió que no se esgrima el miedo a la inmigración como arma electoral. "La convivencia y cohesión social son los valores a defender", avisó tras la reunión del Tripartito. "La no incorporación en el padrón de estas personas no las hace desaparecer", avisó la consejera de Justicia, Montserrat Tura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de enero de 2010