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CES 2010

Greenpeace pone notas mejores a los fabricantes

El espacio dedicado a productos verdes o sostenibles aumenta en un 30% - La industria se vuelca en productos que controlan el gasto eléctrico

Planeta sostenible. Así se llama una de las zonas de expansión de la feria del consumidor electrónico, por contradictorio que parezca. Sí, gracias a Iphones, televisores, DVD, ordenadores, y sus respectivos cargadores y accesorios, por no hablar de lavadoras y aires acondicionados, la casa cada vez tiene un mayor gasto energético. El hogar norteamericano tiene una media de 25 productos electrónicos (hay un 69% de hogares con televisor que tiene cuatro o más de estos aparatos). Si a eso se añade la costumbre de ese país de irse de casa dejando las luces encendidas, se comprenderá mejor la obsesión que hay por la reducción del gasto eléctrico, la reducción de emisiones de gases...

Todo eso se ha convertido este año en protagonista de la feria, porque también es un preocupación de la gente. Según un estudio de la CEA, el 57% de los consumidores dice que el respeto al medio ambiente es un factor que influirá en su próxima compra, aunque también dice que mientras el 90% desea productos ecológicos, luego pocos los compran. Pero tiempo al tiempo (las personas de entre 18 y 34 años se muestran el doble de preocupadas que sus padres por el medio ambiente).

La zona de Planeta Sostenible enseña los último en cargadores solares y en cargadores a pedalín, que de todo hay, pero sobre todo se presentan numerosas marcas con servicios para controlar el gasto energético del hogar, aparato por aparato, y a través de la web. Es el caso de Power Tech, o EnergyHub.

Pero antes de controlar, quizás se pueden comprar productos que gasten menos. Es el caso de la bombilla LED y que Philips ya la comercializa. Ilumina igual que una de 60 watios, pero con sólo 10 watios y dura 25.000 horas, veinticinco veces más. Es, sin duda, la iniciativa más efectiva del año para reducir el gasto energético. Se ha calculado que si Estados Unidos, por ejemplo, sustituyera todas las bombillas tradicionales por las LED, el ahorro energético equivaldría al de 17,4 millones de hogares.

Con esta bombilla o sin ella, hay que saber de dónde vienen el gasto eléctrico. Por ejemplo, el de las lavadoras. En esta feria se presentan varias ecológicas. O las secadoras. O el stand by de los aparatos, que ya están en peligro de extinción por la doble vía: los fabricantes lo empiezan a eliminar, por ejemplo en los nuevos televisores, y por otro lado los fabricantes inventan remedios para apagarlos.

PicoWatt es uno de esos sistemas que controlan vía wi-fi y vía web cada aparato y su consumo. Tienen la posibilidad de apagarlos a distancia. También hace lo mismo Blue Bolt de Paramax/Furman, Control4 y AlertMe, entre otros. Todos tienen el incoveniente de que para ahorrar, primero hay que gastar. Y eso frena la obsesión por lo verde.

Del control de los fabricantes se encarga Greenpeace, que se ha hecho en la feria con un lugar de honor. La organización ecologista clasifica desde agosto de 2006, por su preocupación sostenible, a los principales fabricantes de ordenadores, teléfonos, televisores y videoconsolas. Para ello se basa en la información dada por los propios fabricante sobre los materiales que emplea en sus productos y su política de reciclaje. De los informes de Greenpeace se deduce que, poco a poco, la situación ha ido mejorando. Si hace cuatro años sólo cuatro empresas (Nokia, Dell, Sony Ericsson y Samsung) superaban el aprobado, hoy son una decena. Con Nokia a la cabeza y por la cola Microsoft y Lenovo, entre otros. En este ciclo de la vida electrónica falta el vertedero. De momento no hay cementerios electrónicos en el Primer Mundo, la mayoría de la basura electrónica del mundo rico se exporta a ciudades perdidas del Tercer Mundo

Peca cuanto quieras, pero reciclando

La ciudad del Pecado no perdona el derroche energético. Lo verde no es una moda, es una obsesión, y hasta aquí ha llegado. Como Las Vegas no tiene abuela, se ufana de que gracias al CES se ahorra la gente un montón de combustible, porque como en esta feria ya está todo, para qué viajar a otras ferias. Conclusión: hay un gran ahorro de viajes y aviones. A efectos más prácticos, la organización de la feria ha donado 50.000 dólares al departamento de Policía para que persigan a los delincuentes con coches eléctricos.

Reducirán la emisión de gases, aunque se ignora si también la delincuencia, salvo que la mafia circule con energías alternativas.

Y en lo que al visitante a la feria se refiere, todo es reciclable, desde las carpetas y los folios a las papeleras y a los miles de metros cuadrados de moquetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de enero de 2010

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