La ola de violencia bloquea el canje de presos palestinos

EE UU pide explicaciones a Israel por la muerte de tres personas en Cisjordania

La escalada de violencia registrada en los últimos tres meses entre israelíes y palestinos ha dejado en suspenso el intercambio de prisioneros entre Hamás y el Estado judío, que conduciría a la puesta en libertad de cerca de un millar de palestinos y un soldado israelí cautivo en Gaza desde 2006. "De momento no hay acuerdo y no está claro que lo vaya a haber", dijo ayer el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al Gabinete de ministros, según fuentes oficiales. Siete personas -seis palestinos y un israelí- han muerto en los últimos tres días, en los que constituyen los episodios de violencia más graves en la zona desde hace casi un año.

Netanyahu puso ayer como ejemplo el caso de Mohamed Sarkaji, de 40 años, uno de los palestinos abatidos por el Ejército el sábado en Nablus, y que en enero salió de una prisión israelí tras siete años de cautiverio. Para el primer ministro, este incidente subraya el dilema al que se enfrenta su Gobierno a la hora de decidir sobre la liberación de presos palestinos, y resalta la necesidad "de minimizar el riesgo al que se enfrentan nuestros ciudadanos".

Una ONG israelí cree que dos de los milicianos abatidos estaban desarmados

Más información

Las declaraciones de Netanyahu suponen una vuelta atrás en las negociaciones entre Hamás e Israel para liberar presos, que en la última semana parecían haber entrado en la recta final, a falta de algunos puntos concretos por acordar. Una delegación de Hamás viajó ayer a El Cairo para reunirse con los mediadores egipcios y desplazarse después hasta Damasco, donde tienen previsto aunar posiciones sobre el canje de reos con la dirección del grupo islamista en el exilio sirio.

El caso de Sarkaji y de los otros dos palestinos muertos a tiros por los soldados israelíes en Cisjordania ha levantado una tormenta política en el país y ha llevado a Estados Unidos a pedir explicaciones al Gobierno de Netanyahu.

El sábado, de madrugada, el Ejército israelí entró en la ciudad cisjordana de Nablus y mató a tres palestinos. Dos días antes, un colono israelí había muerto a tiros cuando circulaba por Cisjordania. Las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, brazo armado del partido gubernamental Al Fatah, se atribuyeron la autoría del ataque. El Ejército responsabilizó a los tres palestinos de Nablus de la muerte del colono y, más tarde, aseguró que las pruebas balísticas mostraban que las armas encontradas en la casa de Anan Soboh, uno de ellos, coincidían con las utilizadas para acabar con la vida del colono.

El mismo sábado, tras la muerte de los tres palestinos, la organización de derechos humanos israelí B'Tselem exigió una investigación, ya que, según los testigos consultados, dos de los fallecidos estaban desarmados en el momento de su muerte. "Parece que dos de los hombres no estaban armados y que fueron blanco de los disparos y resultaron muertos cuando intentaban rendirse. Hay buenas razones para pensar que fueron ejecuciones", sostiene Sarit Michaeli, portavoz de B'Tselem.

El primer ministro palestino, Salam Fayyad, condenó "el asesinato de tres ciudadanos palestinos en Nablus" y, un día después, la Administración estadounidense pidió explicaciones a Israel sobre el suceso, según recoge la prensa israelí. Netanyahu aseguró ayer durante la reunión dominical con los ministros de su Gabinete: "Nuestra política antiterrorista está clara. Continuaremos respondiendo de forma agresiva ante cualquier ataque a ciudadanos israelíes o ante los disparos de cohetes y misiles en nuestro territorio". Unos 20.000 palestinos asistieron en Nablus al funeral de los tres supuestos milicianos abatidos por el Ejército israelí y clamaron venganza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 28 de diciembre de 2009.

Lo más visto en...

Top 50