A FLOTE

Baherumi, la primera de la clase digitalizada

Familiarizados desde hace tiempo con el lenguaje de las nuevas tecnologías, los alumnos han empezado tarde y con lentitud a disfrutar de sus ventajas también en las aulas, ajenas durante años a la revolución digital que se vivía fuera de ellas. Por fin la escuela se está poniendo al día. El curso que acaba de empezar puede considerarse el del impulso de la digitalización de las aulas: 33.000 alumnos de ESO siguen las clases con un ordenador sobre el pupitre, pagado a medias entre la Generalitat y la familia. Pero tan importante es el ordenador como los contenidos pensados para este soporte, es decir, los libros de texto digitales. Una herramienta nueva para alumnos y profesores, y también para el sector editorial dedicado al libro de texto, que ha iniciado la carrera para aprovechar el nuevo nicho de negocio que se abre y en el que una empresa catalana, Baherumi Digital, SL, ha tomado la delantera.

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Nacida hace dos años como una spin off de la editorial científico-cultural Omnis Cellula, vinculada a la Universidad de Barcelona (UB), Baherumi Digital ha sido etiquetada de empresa gacela por su rápido crecimiento (hoy da empleo a 135 personas y su facturación para este ejercicio se prevé en unos 4,5 millones), un verdadero reto en tiempos de recesión económica. Su secreto: haber sido pionera en el desarrollo de libros de texto digitales ciento por ciento curriculares, la herramienta que, según la empresa, acabará desterrando de las aulas los tradicionales libros impresos, "caros para las familias y contraindicados, por su peso, para la espalda de los alumnos". Un total de 400 escuelas (300 en Cataluña y un centenar en el resto de España) que este curso ya usan el ordenador han optado por los denominados digital-text creados por Baherumi. Un total de 136 de estos centros ya los habían utilizado en el curso anterior y ahora repiten.

Un digital-text no es una simple adaptación de un libro de texto tradicional para su lectura en pantalla. "Para materializar nuestro proyecto nos pusimos delante de un ordenador y olvidamos todo lo que sabíamos sobre el formato impreso para empezar desde cero, teniendo en cuenta que la lectura en pantalla no tiene nada que ver con la lectura sobre el papel. Digitalizar los contenidos ya existentes ya se ha demostrado que no supone ninguna mejora sustancial respecto al papel", afirma el biólogo Héctor Ruiz, director general y editorial de la compañía, que fundó junto con Carles Barnet y Cristina Míguez, profesores como él.

El lenguaje de los digital-text (vídeos, sonidos, animaciones, simulaciones, recursos interactivos...) "no sólo llega más al alumno, despertando su interés y favoreciendo el aprendizaje, sino que también facilita la tarea del profesor", explica Ruiz. Las ventajas también alcanzan a las familias: los más de 200 euros que deben desembolsar para los libros de texto por cada hijo pueden reducirse a 30 euros, que es el coste de la licencia para acceder a los contenidos correspondientes en formato digital.

Un libro de la nueva asignatura Educación para la Ciudadanía, al que se accedía a través de la web de Eureka (revista editada por Omnis Cellula y destinada a la comunidad educativa), fue la prueba piloto en 2006 del primer libro digital del equipo liderado por Héctor Ruiz. "La acogida fue espectacular. Vimos que los libros digitales podrían tener éxito y decidimos apostar por ellos, aprovechando nuestra experiencia docente y editorial", indica Ruiz.

Para hacer realidad su proyecto, en el que invirtieron inicialmente 1,2 millones de euros, los tres fundadores crearon la empresa Baherumi Digital, que en sólo un mes y medio consiguió captar el interés de un inversor: la sociedad de capital riesgo Venturcap, SA. Esta firma acaba de abandonar su presencia en Baherumi, que ha dado entrada, con un 40% de participación, al grupo editorial Océano, con larga experiencia en el sector educativo y con implantación en 24 países de Latinoamérica. Será para Baherumi un trampolín para cruzar fronteras, ampliar la plantilla hasta las 200 personas e iniciar la produccción de libros de texto digitales para el ciclo de primaria, una vez completada la secundaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 20 de octubre de 2009.

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