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Reportaje:Berlín año 20 | ARQUITECTURA

Veinte edificios para visitar y leer

El arquitecto David Mackay, que trabajó en Berlín con el estudio MBM, nos guía por una selección de edificios relacionados con el antes y el después del muro que retratan la historia y las inquietudes sociales y estéticas de la ciudad.

Durante el siglo pasado, Berlín perdió su libertad con los nazis en los años treinta. Perdió su unidad por la venganza del Ejército Rojo a partir de 1945; se convulsionó y enfrío con la guerra fría durante décadas, pero recuperó su alma en 1989 tras sobrevivir al aislamiento del muro circundante. Tuvo que pagar un alto precio para ser el escaparate del capitalismo occidental rampante frente a la solidaridad oprimida de la parte oriental. El muro no era alto, pero sí ancho, rodeado de minas y de una valla de alambre de espino, entre otras cosas. El brutal plan fue ideado por los aliados y Rusia, en Teherán, Yalta y en Potsdam, donde la dividieron en sectores: el británico, el norteamericano, el francés y el ruso.

"Sabido es que un edificio es como una biblioteca; los estantes son sus calles, y sus volúmenes, las casas de esas calles"

"Scharoun, también urbanista, emplazó la Staatbibliotek cortando el paso hacia Potsdamer Platz, creyendo que el muro nunca caería"

"Seamos modernos, pero todavía es Berlín". Ésa debió ser la idea a la hora de construir la Potsdamer Platz al estilo neoyorquino"

Sabido es que un edificio es como una biblioteca; los estantes son sus calles, y sus volúmenes, las casas de esas calles. Cuando miramos un edificio lo contemplamos, por analogía, tal como hace un arqueólogo con sus hallazgos: cada pieza tiene una historia que contar. Han pasado 20 años desde la caída del muro de Berlín y hemos elegido edificios (libros) que nos informan de cómo se construyó y cómo reaccionó la ciudad antes, durante y después. Han sido escogidos no sólo por su historia, sino también por su interés arquitectónico, que responde a las inquietudes políticas, sociales y estéticas del momento en que fueron levantados. Los edificios citados siguen el orden cronológico de la historia. Las fechas se refieren a su terminación. Son una guía limitada, pero despiertan un sentimiento de aventura por descubrir una ciudad desconocida, el mismo que se produce al hojear un libro o correr a buscarlo en una estantería.

Violencia. Monumento conmemorativo en Bebelplatz (1994) a la quema de 20.000 libros pertenecientes a la biblioteca de la cercana Universidad Humboldt en 1933. Un agujero en el suelo cubierto por un cristal permite ver una habitación iluminada con estantes vacíos. Lo diseñó Micha Ullman en 1994. Fue el primer aviso de lo que sucedería: enfermos mentales, homosexuales, gitanos y judíos fueron exterminados. Una placa en el lugar reproduce una cita de Heinrich Heine: "Sólo fue un preludio, ahí en donde se queman libros, se terminan quemando también personas".

Judíos. Museo Judío (1999). Arquitecto: Daniel Libeskind. En Kreuzberg, diseñado por el polaco con una arquitectura, un itinerario en zigzag que se cruza con líneas rectas creando un gran vacío, imponente, aún más antes de quedar cubierto de objetos de memorabilia. La Torre del Holocausto y el Jardín del Exilio merecen una visita.

Hitler. Estadio Olímpico (1936), Werner March. Mientras se producía la persecución, Hitler quiso mostrar al mundo una cara diferente, y lo hizo para la celebración de los Juegos de la Olimpiada con este estadio levantado en el eje de un campo de entrenamiento enorme, detrás de una torre, todo a escala monumental para demostrar poder.

Ejército Rojo. Monumento conmemorativo al Ejército soviético en Treptower Park, de Yakov Belopolsky. Construido en 1949 sobre un espacio inmenso, cuando Stalin aún creía que Berlín le pertenecía. Servía de memorial de guerra en la RDA. Durante la batalla de Berlín murieron 80.000 soldados rusos; 5.000 yacen aquí.

Reconstrucción. Avenida Karl-Marx (1960), del arquitecto Egon Hartoren. Exposición de Hansaviertel (1957). Una ancha y asimétrica avenida que empieza en Alexanderplatz y es uno de los mejores espacios urbanos de Europa a pesar del clasicismo de los edificios socialistas y rusos. El 17 de junio de 1953 fue el escenario de la revuelta de 40.000 trabajadores abatidos por las tropas rusas, que dio nombre a la famosa avenida berlinesa que conduce a la puerta de Brandeburgo en el Oeste.

Telón de acero. Muro de Berlín (1961) y puente Glienike. El muro no sólo dividía la ciudad, sino que también rodeaba el sector occidental, incluso apareciendo en medio de los lagos como el Havel. El puente de los espías comunicaba Berlín con la hermosa ciudad de Potsdam. Una parte del muro interior de la RDA se conserva junto a Mühlenstrasse, conocida también como la East Side Gallery, galería de la zona oriental, en la que se reunieron un centenar de artistas para plasmar su visión una vez abierto el muro.

Puentes aéreos. Aeropuerto Tegel, 1974. Arquitectos: Gerken, Marg, Nickels. Su planta hexagonal permite a los viajeros entrar directamente frente a la facturación de equipajes y la salida, lo cual es un placer inusual. Esta zona de Tegel tiene funciones aeroportuarias desde principios del siglo XX (por los famosos zepelín), y luego, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, al quedar en territorio francés. El puente aéreo mantenido por los Aliados para alimentar a los berlineses aislados por los rusos (el famoso bloqueo) entre 1948-49 empezó entre dos aeropuertos, Tempelhof, zona americana, y Gatow, zona británica, y se extendió a Tegel. El bloqueo fracasó porque llegó a aterrizar un avión cada minuto. El edificio actual fue construido por 17.000 obreros trabajando contrarreloj en tres meses. Se cerrará cuando esté listo el nuevo aeropuerto internacional de Berlín, que ahora se construye en Schönefeld.

Asunción del muro. Staatsbibliotek (1978), biblioteca estatal, diseñada por Hans Scharoun (autor del famoso edificio de la no menos famosa Filarmónica de Berlín, al lado). Esta enorme construcción con sus diferentes niveles flotando en un espacio singular es uno de los edificios más representativos de la Europa del siglo XX. Lo más curioso es que Scharoun, también urbanista, la emplazó en un lugar en que cortaba el paso entre la Potsdamerstrasse y su desembocadura natural en la Potsdamer Platz creyendo que el muro nunca caería.

Vuelta a los patios. Ritterstrasse 63-64 (1981). Arquitecto: Rob Krier. Se puede caminar a través de los patios que diseñó el arquitecto luxemburgués, quien marcó un antes y un después en la reconstrucción de Berlín. Tras la guerra, los coches y los edificios altos y aislados rodeados de aparcamientos estaban a la orden del día en el sector norteamericano porque eran fáciles de diseñar y de construir, pero destruyeron así las calles y esos patios originales tan berlineses, llenos de actividad.

Restauración. Edificio Bonjour Tristesse, de Álvaro Siza. Schlesischestrasse 1-8. Kreuzberg (1983). El arquitecto portugués participó en la reconstrucción de la ciudad en los ochenta con un edificio de esquina con el eslogan "Bonjour tristesse". La fachada, de color gris verdoso, reflejaba el triste estado de ánimo del barrio (kiez) de Kreuzberg, encajonado y ahogado ante la frontera de Berlín Este con el río.

Pasos fronterizos. El Checkpoint Charlie fue lugar de cruce del personal diplomático antaño; ahora, centro de encuentro de miles de turistas. Muy cerca de allí, a mano izquierda, en Kochstrasse 67-75, al lado de la Zimmerstrasse, se encuentra un edificio frente al muro construido por nosotros mismos, los arquitectos MBM (Martorell/Bohigas/Mackay), en 1991 (y otros que se incorporaron más tarde). Colocamos las viviendas atrás para crear pequeños espacios urbanos y diseñamos ventanas reducidas para aliviar la triste vista del muro. El acceso debía hacerse por Kochstrasse y a través de patios de vecindad ajardinados. El edificio contaba hasta con un paso inferior para tanques ligeros, caso de que fuera necesario por una emergencia.

Patrimonio respetado. Edificios Liebermann y Sommer (1996), del arquitecto Josef Kleihues. Cuando el muro fue derribado, el arquitecto, que era responsable del I.B.A. (Exposición Internacional de la Construcción), diseñó dos pequeños edificios de cuatro plantas a cada lado de la Puerta de Brandeburgo, que reemplazaron a los dos originales que fueron destruidos durante la guerra. Una elegante respuesta a la herencia recibida.

El lujo invade el Este. Friedrichstrasse-Passagen (1996) se encuentran en el lado este del Checkpoint Charlie, siguiendo la famosa avenida homónima. Durante la rehabilitación ha sido rehecha construyendo un gran número de tiendas con el fin de recuperar su uso original. Se ha edificado un moderno centro comercial subterráneo que conecta todos los establecimientos entre sí con las manzanas y calles adyacentes. Todo, diseñado por arquitectos famosos.

Densidad norteamericana. Oficinas (1997) en Potsdamer Platz levantadas por el arquitecto Hans Kollhoff. "Seamos modernos, pero todavía siendo Berlín", ésa debió ser la idea. En esta zona del centro se construyeron varios edificios a la americana con la intención de que Berlín fuera la imagen de las metrópolis del mundo, ya que era necesario darle un nuevo impulso político y económico. El edificio de ladrillos rojos de Kollhoff se construyó imitando, irónicamente, los primeros rascacielos neoyorquinos, tan cercanos a la arquitectura prusiana de Berlín.

Berlín se convierte en capital. Embajada de los países nórdicos (2008). Arquitectos: Berger y Parkkinen. Situada en un lateral del Tiergarten (zona de alta concentración de embajadas). Es una respuesta de la diplomacia al traslado de la capital de Bonn a Berlín.

Sostenibilidad. Torre GSW (bloque), (1999). Kochstrasse 22. Arquitectos: Sauerbruch-Hutton. Utilización por primera vez de modernas ventanas opacas de colores. Los arquitectos aportaron una nueva sensibilidad sostenible a Berlín introduciendo colores en los edificios, algo que ahora se ha convertido en una plaga, quizá por la falta de inspiración de algunos.

Modestia presidencial. Cancillería Federal (1998). Spreeweg 1. Arquitectos: Gruber y Kraneburg. Posee una planta oval y un patio interior que se juntan con la quietud de los árboles del parque más extenso de la ciudad, el Tiergarten. Un ejemplo excelente de la modestia propia del papel de un presidente democrático. ¿Saben ustedes, por cierto, su nombre?

Patrimonio. Parlamento alemán, Reichstag (1999). Norman Foster. Cúpula demócrata. Otro ejemplo del papel democrático del Parlamento federal, además de representar un guiño al patrimonio ciudadano.

Herencia. DZ Bank (2000), en la Pariser Platz. Arquitecto: Frank Gehry. Una de las propuestas de diseño intelectualmente más interesantes del patrimonio de la ciudad. La escala, distorsionada por el efecto de los cristales inclinados, reinterpreta el orden clásico.

Nuevas comunicaciones. Estación Lehrter (2008). Arquitectos: Gerka y Marg. Su reciente apertura, su trasiego, su situación convierten a Berlín en el eje físico y cultural de Europa. Una apuesta de futuro. P

David Mackay pertenece al estudio de arquitectura MBM de Barcelona, junto a Oriol Bohigas, Josep Martorell y otros, que trabajaron en Berlín en los años ochenta. La autobiografía de este escocés, titulada 'A life in cities', se acaba de editar en inglés en Rias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de octubre de 2009