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Alerta sanitaria

Los hospitales revisan sus planes por la menor gravedad de la gripe

La mortalidad del H1N1 es un tercio inferior a la que provoca la estacional

Los servicios de salud españoles respiran más aliviados que la semana pasada. Los datos procedentes del hemisferio sur, donde está a punto de finalizar el invierno y remitiendo la pandemia de gripe A (H1N1), invitan a ser optimistas. La incidencia del virus se ha demostrado más benigna que la prevista inicialmente, con una tasa de mortalidad directa casi un tercio inferior a la que provoca cada invierno la gripe estacional. Este cambio ha obligado a las autoridades sanitarias a modificar sus protocolos de actuación y contingencia hospitalaria para reforzar sobre todo los servicios de atención primaria y domiciliaria.

La gripe estacional mata cada invierno a 1,5 personas por cada 100.000 habitantes en España. Es lo que se denomina tasa de mortalidad. En Australia la gripe A se ha cobrado un tercio menos de víctimas (0,45), al igual que en Nueva Zelanda (0,40). Y en Chile, la mitad (0,77). Estos datos indican que la gravedad del virus H1N1 es menor de lo que se creía y, además, ha reemplazado en gran medida a la gripe estacional en el invierno austral. María Neira, responsable del departamento de Salud Pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señaló que las "cifras invitan a ser serenos y positivos ya que la pandemia sigue siendo benigna en un porcentaje altísimo de los casos registrados". Siempre y cuando el H1N1 se comporte en el hemisferio norte al igual que en el sur y no sufra mutaciones.

Las autoridades reforzarán la atención primaria y domiciliaria

Caen los contagios en una semana: de 53,61 a 51,75 por 100.000 habitantes

Cataluña y Madrid, las dos autonomías con los protocolos de actuación en fase más avanzada, se han puesto manos a la obra para adaptar los planes a esta nueva realidad. Esta revisión no implica un relajamiento de las autoridades o que no se contemplen situaciones excepcionalmente críticas. Se trata de ir adecuando los planes a otra coyuntura.

Ana Sánchez, viceconsejera de Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid, precisa que hay que diferenciar "magnitud y severidad". La primera es el índice de contagios previstos y cuya expansión depende de varios factores, por ejemplo la distribución geográfica y demográfica de la población, de su densidad o las condiciones climatológicas. Todos los expertos prevén que en España esta tasa será inferior al 30% de la población, aunque es difícil de predecir. La severidad es sinónimo de gravedad, es decir, el porcentaje de los contagiados que requieren asistencia hospitalaria e ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). En Australia el 20% de los pacientes de gripe A han necesitado asistencia hospitalaria y de ellos sólo una quinta parte han sido ingresados en la UCI. Unos índices que demuestran el leve comportamiento del virus.

La Comunidad de Madrid, por tanto, va a reforzar los servicios de asistencia primaria y los prestados por teleoperadores (112) porque la mayor parte de los pacientes, considera Ana Sánchez, pasará la enfermedad en su propia casa. "En los centros de teleoperadores hay enfermeras y médicos que pueden asesorar perfectamente a las personas contagiadas. Creemos que ello reducirá el número de atenciones domiciliarias que habíamos previsto en un principio", agrega. Pero precisa: "Los datos son de referencia y tenemos que estar preparados ante cualquier eventualidad".

Cataluña también ha actualizado las medidas: va a incrementar el personal del teléfono de atención sanitaria (902111444) y fijará su interés en la asistencia primaria por dos motivos. El primero porque es en los ambulatorios donde se producirá una mayor concentración de pacientes y segundo para evitar así un posible colapso de las urgencias hospitalarias. El Departamento de Salud no prevé suspender más del 5% de las intervenciones quirúrgicas en los siete hospitales que gestiona.

La incidencia del virus ha descendido ligeramente en España respecto a la semana anterior. De 53,61 contagiados por cada 100.000 habitantes se ha pasado a 51,75, aunque el número de fallecidos se ha incrementado en dos, alcanzando los 25.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de septiembre de 2009