Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
El legado de la era Bush

El presidente crea un nuevo equipo para interrogar a los terroristas más peligrosos

El grupo usará las oficinas del FBI y estará supervisado por la Casa Blanca

Barack Obama ha creado un equipo de élite de interrogadores cuya función será cuestionar a los sospechosos más peligrosos de haber participado en actos de terrorismo, según confirmó ayer la Casa Blanca. El nacimiento de este grupo supone un nuevo e importante giro en la política del servicio de espionaje de EE UU, ya que estará conformado por agentes de diversas agencias de seguridad y cuerpos policiales; dependerá directamente de la presidencia -a través del Consejo de Seguridad Nacional- y estará localizado en las oficinas del FBI en Washington; apartando a la CIA del centro neurálgico desde el que se organizan y procesan los interrogatorios.

Según reveló ayer el Gobierno, un agente del FBI, el cuerpo policial dependiente del Departamento de Justicia, dirigirá el ya bautizado como Grupo de Interrogación de Detenidos de Especial Interés, que se someterá a la supervisión y el control directos del propio presidente y su equipo. De este modo se acaba con el papel prominente y a veces casi exclusivo que la CIA tuvo, durante los años de mandato de George Bush, en la persecución y cuestionamiento de presos de Al Qaeda en la llamada guerra contra el terrorismo, muchas veces cometiendo actos considerados de tortura por muchas organizaciones de derechos humanos.

La creación de este equipo de élite fue una de las recomendaciones de una comisión encargada de revisar las prácticas de interrogatorios, que Obama creó a su llegada a la presidencia. Esa comisión ha estado codirigida por los departamentos de Justicia y Defensa y ha tardado siete meses en emitir sus recomendaciones para mejorar el trato a los prisioneros sospechosos de cometer actos de terrorismo. Otra comisión, que aún no ha concluido su trabajo, está investigando medidas que faciliten el cierre del campo de detención de Guantánamo, en la isla de Cuba, y la transferencia de los presos allí detenidos a otros destinos, dentro o fuera de EE UU.

El portavoz de Obama, Bill Burton, confirmó ayer que este nuevo grupo de élite "se regirá únicamente por el Manual de Campo del Ejército". Dos días después de tomar posesión de su cargo, el presidente prohibió por decreto los métodos de interrogatorios de los años de Bush y advirtió de que los únicos sistemas permitidos a partir de entonces serían los que constan en aquel manual, que excluye no sólo prácticas como la del ahogamiento fingido, usado por la CIA con el beneplácito de la Casa Blanca y el Departamento de Justicia, sino también otros métodos como privar a los presos de sueño o aturdirles con música de alto volumen. La Casa Blanca aclaró también ayer que la creación de esta unidad no significa una relegación de la CIA en la lucha contra el terrorismo. "A la CIA todavía le queda mucho trabajo en este asunto", dijo Burton. "Sólo buscábamos unir a todos los efectivos bajo un mismo techo".

La misma comisión que recomendó la creación del equipo de élite también ha pedido al Gobierno que le asigne al Departamento de Estado y a la diplomacia norteamericana un mayor papel en la extradición de presos a otros países. Ese departamento deberá dar fe de que los presos no se someterán a tortura en los países a los que se les transfiera, investigando cada caso concreto antes y después de la extradición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de agosto de 2009