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Ecuador asume la presidencia de Unasur entre tensiones regionales

El organismo de integración suramericano creará cuatro nuevos consejos

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, el mismo que en octubre del año pasado calificó de "error estratégico" la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), porque todas las decisiones se adoptan por consenso, asumirá hoy la presidencia temporal del organismo de integración regional impulsado por Brasil el pasado año, tras la crisis desatada por la incursión en territorio ecuatoriano del Ejército colombiano que acabó con la vida del número dos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Raúl Reyes. Hasta ahora, bajo la presidencia chilena, la evolución del organismo ha sido satisfactoria, pero las nulas relaciones entre Ecuador y Colombia han desatado la incertidumbre sobre su futuro.

La polémica del uso por EE UU de siete bases colombianas marca la reunión

Las dudas que asaltaban a Correa en octubre no fueron flor de un día. El pasado enero, en la Universidad de La Habana, el mandatario ecuatoriano insistió en que "algunos países de América Latina, de Suramérica sobre todo, no quieren la integración, te paralizan todo desde adentro de Unasur", en clara referencia a Colombia. Por si fuera poco, esta misma semana, el vicepresidente colombiano, Francisco Santos, aseguró que el hecho de que Quito haya aceptado la presidencia de Unasur podría desembocar en el fin del organismo.

La polémica creada por la próxima utilización por Estados Unidos de siete bases militares colombianas marca el encuentro de hoy en Quito, que coincidirá con la segunda investidura de Correa como presidente, y al que no asistirá Álvaro Uribe. [En el contexto de esa polémica, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ordenó ayer suspender el convenio de suministro de combustible a Colombia, informa Efe].

La diplomacia ecuatoriana ha querido recalcar que una cosa son sus malas, o nulas, relaciones con Colombia y otra Unasur. "No deberían afectar nuestros problemas. Esto es un tema multilateral. Llevamos un año de reuniones y el organismo marcha. A Ecuador le correspondía presidir Unasur y lo hacemos con espíritu de confraternidad", asegura en conversación telefónica desde Quito Emilio Izquierdo, delegado político del Gobierno de Correa en el organismo. "Es un factor de complicación, pero no tanto. Chile era un actor más moderado, que caía bien a todo el mundo, y es cierto que Ecuador mantiene relaciones tensas con Perú y Colombia, pero Correa es el bolivariano más lúcido. No es que la presidencia caiga en manos de Chávez", añade Fabián Calle, experto argentino en relaciones internacionales.

Hay quien por ese motivo opina que si Unasur sale airoso de este año de mandato ecuatoriano, el organismo podría consolidarse plenamente. La institución no sólo cuenta con el apoyo de todos los países que lo forman (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela), sino que pasa por ser la gran apuesta diplomática del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ante la región. Independientemente de quien ostente la presidencia temporal, la secretaría general de Unasur, que se decidirá en los próximos meses, quedará instalada en Quito, en un claro gesto de apoyo a Correa.

Hasta ahora, los mayores logros de Unasur han sido su intervención en septiembre de 2008 en la crisis interna de Bolivia y la creación de tres consejos, uno energético, otro de salud y el Consejo Suramericano de Defensa (CSD). En el encuentro de hoy se debatirá la creación de cuatro órganos ministeriales más, uno de desarrollo social, otro de cultura y educación, de infraestructuras y de combate contra el narcotráfico, la gran laguna que tenía el CSD y que queda así saldada. Su misión será discutir la lucha contra el tráfico de estupefacientes en Suramérica. En principio, según Emilio Izquierdo, hay consenso entre todos los países para que los órganos se consoliden.

Es ese consenso, el que incomodaba a Correa en octubre pasado, el principal inconveniente de Unasur y que suscita muchísimas dudas. Todo tiene que ser acordado por los 12 países, por lo que se duda de su capacidad a la hora de tomar decisiones trascendentales. "Se trata de un régimen suave, que, de momento, sólo trata temas bastante lights", opina Fabián Calle. Emilio Izquierdo, sin embargo, pide cautela. "Hay que juzgar estos procesos a largo plazo. Se está institucionalizando, así que da lugar a pensar que el proceso tiene sentido y solidez", enfatiza.

Las relaciones entre Ecuador y Colombia siguen echando humo. El sábado el Ejército de Colombia detuvo a 11 militares ecuatorianos en territorio colombiano. Fueron liberados ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de agosto de 2009