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62ª edición del Festival de Cannes

Scorsese, al rescate del cine perdido

El presidente de la World Cinema Foundation pide apoyos para recuperar títulos en peligro de desaparición - El certamen dedica un ciclo a sus hallazgos

Como un Indiana Jones, pero sin látigo y con gafas de pasta negra, recorre el planeta Martin Scorsese en busca del arca perdida del cine mundial. Malí, Turquía, Dubai, Egipto, Brasil, China, Estados Unidos... y por supuesto, Cannes, son las etapas de su periplo como presidente de la World Cinema Foundation, la institución que el director de Toro salvaje y Uno de los nuestros -uno de los dos o a lo sumo tres clásicos del cine en vida, para entendernos- puso en marcha hace dos años aquí mismo, en el primer festival del mundo. Su objetivo: localizar, primero, restaurar después y finalmente exhibir aquellas películas que el paso del tiempo y el empeño de la desidia se ha encargado de poner en peligro de muerte.

El 90% de las películas mudas estadounidenses ya no existen

Ayer, de visita en el Cannes que le aupó a la gloria en 1976 -Palma de Oro para Taxi driver- Scorsese lanzó una nueva llamada al rescate del cine perdido u olvidado. Aun siendo realista, aun siendo consciente de que "muchos países, en la era en que vivimos, tienen cosas mucho más importantes que hacer que preservar su patrimonio cinematográfico, porque sus prioridades son el hambre o la sostenibilidad del medio ambiente".

Su presencia en el festival se debe también a su papel de maestro de ceremonias en la sección Cannes classics, creada en 2004 y que cada año muestra películas recuperadas y restauradas: los viejos amantes de Jacques Tati, por ejemplo, tendrán la ocasión de ver una restaurada Las vacaciones del señor Hulot, y ayer mismo le tocó el turno a Las zapatillas rojas, de Michael Powell y Emeric Pressburger, presentada por Scorsese en el escenario. Una película recurrentemente citada por autores como Brian De Palma o Steven Spielberg como chispazo inspirador de sus carreras.

"La restauración y salvación de películas es una batalla ardua, porque siempre nos falta tiempo", explicó Scorsese en Cannes. "Como saben, el cine vive sobre un soporte delicado que se deteriora si no es bien almacenado, y si la situación en un país como Estados Unidos ya es preocupante en ese sentido, imaginen lo que ocurre en países que no pueden permitirse estas operaciones de rescate: estamos perdiendo irremediablemente muchas grandes películas de la historia del cine". Scorsese puso el dramático ejemplo del cine mudo hecho en Estados Unidos, "del que ya se ha perdido casi un 90%", dijo. O la versión íntegra de Juana de Arco, de Dreyer, perdida entre 1932 y 1981 hasta que fue hallada en una alacena de un manicomio danés...

El combate cazapelículas de Scorsese sigue adelante, en estrecha colaboración con Gianluca Farinelli y su equipo del Archivo Cinematográfico de Bolonia. También con las empresas B-Side y The Auteurs (una gigantesca filmoteca en la Red, www.theauteurs.com), que procurarán la exhibición de las películas que la WCF vaya rescatando del olvido. "Porque lo fundamental no es sólo que las películas sean localizadas, restauradas y salvadas... Además tienen que ser mostradas a la gente. Si no, no tiene ningún sentido", explica Martin Scorsese, que sacará tiempo de donde sea para seguir ejerciendo de Indiana Jones. Y eso, a pesar de estar inmerso en la posproducción de su película Shuttter island y de un documental sobre George Harrison, y en la preproducción de Silence... Además de ese proyecto en ciernes sobre la vida de Frank Sinatra (con un más que probable Leonardo DiCaprio en la piel del mejor crooner de la historia), y del que Martin Scorsese no quiso soltar prenda más allá de "es un viejo proyecto", aunque Universal lo confirmaba ayer mismo en un escueto comunicado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de mayo de 2009