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Entrevista:FELIPE LOBELO | Epidemiólogo de los CDC | Alerta sanitaria

"No se puede contener el virus, sólo reducir su contagio"

Felipe Lobelo, epidemiólogo de los Centros de Control de Enfermedades y Prevención (CDC), de EE UU, lleva unos días "de locura" a cuenta del virus H1N1, la gripe porcina, de la que se desconocen muchas cosas salvo que "no se puede contener". Este responsable del servicio de inteligencia epidemiológica del organismo estadounidense explica por teléfono por qué el virus parece afectar principalmente a personas jóvenes y sanas.

Pregunta. ¿Cuánta gente que se infecta por este virus fallece?

Respuesta. No tenemos aún una respuesta clara porque no sabemos exactamente cuánta gente se ha infectado con el virus, ya que en los primeros casos en México no se llegó a confirmar la presencia del virus. Pero creemos que la mortalidad es baja, como la de los virus corrientes de la gripe.

P. ¿Cree que México tardó demasiado en dar la voz de alerta?

R. No quiero hablar de cómo ha funcionado otro país. Los sistemas de vigilancia epidemiológica se han puesto en marcha. En San Diego [California] aislamos el virus y confirmamos que era un nuevo tipo. Desde entonces hemos tomado medidas agresivas para reducir su impacto.

P. ¿Reducir su impacto significa contener el virus o ya no se puede frenar?

R. El virus de la gripe generalmente se comporta así. Es altamente contagioso y en un mundo globalizado en el que la gente viaja mucho no se puede contener, sólo reducir su contagio.

P. Tenemos un virus contagioso y extendido por el mundo. ¿Es imparable?

R. La Organización Mundial de la Salud activó el nivel de pandemia inminente. El número de casos aumenta y estamos preocupados. Pero el virus de la gripe es muy impredecible. A veces desaparece por sí mismo porque pierde fuerza al ir pasando de persona a persona. A veces, sin embargo, muta y se hace más agresivo. Estamos en una fase muy temprana de la epidemia pero tenemos que estar preparados para lo peor.

P. Defina lo peor.

R. Bueno, hemos visto en México enfermos que han desarrollado un amplio espectro de enfermedades y complicaciones por el virus.

P. Pero si la mortalidad es baja, ¿puede ocurrir que haya gente que pase el virus en casa y que a su vez propague más la enfermedad?

R. Es una posibilidad. Hay gente que con síntomas leves de gripe no va al médico ni se aísla, los que le cuidan no usan mascarilla y sigue llevando a los niños al colegio. Necesitamos aislar los casos pero si la gente no cumple estas recomendaciones, como lavarse mucho las manos, se puede facilitar la propagación.

P. De América a Europa y ahora Asia. El virus está ya por medio mundo. ¿Qué puede ocurrir si llega a África, donde hay millones de inmunodeprimidos por el sida y sin servicios médicos?

R. Se puede dar una situación muy complicada en la que se asocie a otras enfermedades. Pero hay que tener en cuenta una cosa: el virus ha afectado principalmente a personas de entre 20 y 40 años, los más sanos e inmunocompetentes.

P. ¿Saben por qué?

R. Este es un virus nuevo mezcla de aviar, porcino y humano. En personas sanas, muchas veces el sistema inmunitario responde intensamente a la infección. Mucho más de lo que lo hace el sistema de un niño o un anciano. Esta respuesta agresiva genera lo que llamamos una tormenta de citoquinas, una respuesta inmune excesiva, que hace que se complique la enfermedad. Esto afecta a los tejidos pulmonares y hace que se desarrollen neumonías.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de mayo de 2009