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España acoge el primer biobanco mundial de VIH

El centro alberga ya 50.000 muestras biológicas para investigar el sida

Aunque empezó a perfilarse en 2003, no ha sido hasta 2009 cuando el primer y único biobanco de muestras del virus del sida (VIH) del mundo se ha convertido en una realidad con un ilimitado campo de aplicaciones para investigar esta enfermedad. Esta despensa de muestras de sida (sangre, plasma, ADN, biopsias, etcétera), ubicada en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, forma parte de la Red de Investigación en Sida (RIS) y se engloba dentro de los múltiples trabajos desarrollados en este proyecto del Instituto de Salud Carlos III.

El biobanco almacena muestras biológicas de los distintos grupos o cohortes de investigación de la RIS. Entre otras investigaciones, el biobanco será el encargado de analizar las muestras del ensayo con voluntarios de la vacuna contra el VIH que desarrollan el hospital Clínico de Barcelona, el CSIC y el propio Gregorio Marañón. En estos momentos tiene abiertas distintas líneas de investigación: adultos infectados por el VIH, pacientes con VIH que no desarrollan la enfermedad, aquellos que la desarrollan rápidamente, los recién infectados, los que están infectados por el VIH y el virus de la hepatitis C y, por último, la de niños con VIH.

Las células y tejidos almacenados ayudarán a prevenir y tratar la infección

El desarrollo del biobanco parte del principio de beneficio para todos los pacientes, pero existen subgrupos, como es el caso de los expuestos no infectados, "de los que se podría extraer una valiosa información para intentar prevenir la infección", asegura su coordinadora, María Ángeles Muñoz, del hospital Gregorio Marañón. Las muestras de personas infectadas que no desarrollan sida, así como las obtenidas de pacientes recién infectados, también pueden ofrecer datos esenciales.

Para la consolidación del biobanco ha sido determinante la colaboración de los médicos y las personas con VIH, tras firmar un consentimiento informado. Esto ha permitido que el biobanco tenga ya más de 50.000 muestras de muy diversa procedencia y características, lo que potenciará el avance de la investigación básica y clínica y repercutirá, en el futuro, en la asistencia.

Esta característica le otorga una gran relevancia, ya que "cualquier estudio que surja por un nuevo descubrimiento, tanto en tecnología molecular como en el ámbito clínico, puede beneficiarse de la existencia de las muestras adecuadas". Porque, como recuerda Muñoz, una de las limitaciones más importantes en el estudio del VIH-sida es la escasa disponibilidad de muestras biológicas de los afectados. "Sin este material resulta muy complicado avanzar en el conocimiento".

El biobanco tiene dos congeladores donde se almacenan las muestras de ADN y plasma sanguíneo a una temperatura constante de 86 grados bajo cero, mientras que las células se guardan en tanques secos de nitrógeno a -190 grados. Un sistema de alarma conectado con los teléfonos de los responsables de mantenimiento cuida de que los congeladores y tanques de nitrógeno funcionen bien, mientras un ordenador registra cada hora la temperatura de los aparatos y las posibles alarmas.

Desde sus inicios, el biobanco de VIH se estableció como un banco de muestras biológicas. Ahora ya participan 28 hospitales de 13 comunidades y ha recibido el certificado de calidad ISO, lo que facilita colaborar en proyectos europeos. En los próximos años, adelanta Muñoz, se pretende potenciar la cooperación internacional con otros almacenes de muestras biológicas, para de este modo aportar una mayor variabilidad a las muestras, añadiendo nuevas poblaciones con diferentes tratamientos y otros factores ambientales que puedan influir en el estudio del VIH.

Para ello, dice Muñoz, "estamos llevando a cabo los trámites para el biobanco de VIH en el Biobanking and Biomolecular Resources Research Infraestructures (BBMRI), que trata de integrar los principales biobancos existentes de Europa, con los objetivos de unificar el uso de las herramientas necesarias para recopilar y almacenar muestras e información y definir un marco ético y jurídico común que rija la cesión de las muestras".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 2009