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Choque entre dos culturas en el corto 'Buen viaje', de Irene Zoe Alameda

Una madre frustrada que acoge a un niño perdido. Esa imagen es uno los motores de arranque de Buen viaje, el recién estrenado cortometraje de la escritora y cineasta Irene Zoe Alameda (Madrid, 1974). Hay otro: la inmigración. "Se ha tardado demasiado en que los inmigrantes tuvieran cabida en las obras de ficción. En España, un país lleno de emigrantes e inmigrantes. Y al final entró, pero mal, como si fueran el buen salvaje, de Rousseau, sin dignidad, con una visión simplista", asegura Alameda.

Decidió entonces desarrollar la historia de Mónica, la esposa (Cayetana Guillén Cuervo) de un miembro del gobierno español (José Coronado) que se cruza en su camino con un niño marroquí, hijo de inmigrante ilegal. Curiosamente, la mujer está preparando un viaje con su marido a Marruecos, donde firmará diversos convenios. "La inmigración es un tipo de adopción temporal, y crucé ese concepto con el de una mujer, que tiene acceso por su posición a todo tipo de información y ese niño que sabe tan poco sobre el lugar de donde procede".

Marcado tono social

El marcado tono social de Buen viaje, que se retrasó un año por el presupuesto, se envuelve en una ambientación cuidada.

Alameda compagina su pasión por las letras y el cine con su condición de investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). "En el fondo, mi mundo son las letras y no concibo escribir un guión y luego no dirigirlo. Hay cosas que se pueden expresar visualmente y otras a través de la literatura. Sinceramente, creo que nunca me salgo de mi mundo", explica.

Aunque, de vez en cuando, tenga que hacerlo para rodar y trabajar en equipo. "Escribir es una tarea solitaria; en el cine, en cambio, aunque el director manda, la labor se reparte. También es cierto que el sufrimiento se diluye y eso ayuda mucho".

Tanto trabajo le llevó a encontrarse con Cayetana Guillén Cuervo, cuando participó como contertulia en su programa de televisión D-calle. "Escribí el corto pensando en ella, no sólo por su ductilidad como actriz, sino también porque vi que como conocer a un abanico social muy amplio podía llegar a todos los registros". Alameda no parará: ya tiene en preproducción su nuevo corto ("más barato, y podré financiarlo antes", dice) y prepara su salto al largometraje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de diciembre de 2008