Una visita marcada por la discreción

El Príncipe de Asturias, quien vestía un discreto traje azul con corbata a juego, y su esposa Letizia, con blusa azul malva -o eléctrico, los asistentes no se ponían de acuerdo- llegaron puntuales al Gran Hotel Lakua para presidir la entrega de los premios a la exportación de la Cámara de Comercio e Industria alavesa. Les recibieron el lehendakari, Juan José Ibarretxe; su esposa, Begoña Arregi, y el presidente de la Cámara, Román Knörr.

En el vestíbulo del hotel, asistieron al tradicional aurresku de honor, antes de mantener una reunión privada con los principales empresarios alaveses y otras autoridades, momento en el que se le entregó la Medalla de Oro de la Cámara de Comercio de Álava.

Tras recibir el galardón, los Príncipes y el resto de la comitiva se dirigieron a un salón del hotel en el que se encontraban, entre otros Miguel Lazpiur, presidente de Confebask; Álvaro Videgain, presidente del Círculo de Empresarios Vascos y Tubacex, o Gregorio Rojo, presidente de la Caja Vital. La discreción en la convocatoria llegó hasta el punto de los trabajadores del hotel vitoriano se enteraron de su presencia en la misma tarde de ayer.

Los Príncipes fueron los protagonistas, pero tampoco robaron plano en el público local a los premiados. El presidente del Consejo de Administración de Vidrala, Carlos Delclaux, recogió el galardón concedido a su empresa "por su alta propensión exportadora y su consolidada internacionalización". Le siguió en el acto de reconocimiento Carlos Ercilla, presidente del consejo de Zayer, reconocido "por la diversificación y la incorporación de nuevas tecnologías". Y el director gerente de Alegria Activity, Juan Jesús Alegría, se encargó de recibir el galardón a su empresa "por su actividad innovadora en el campo del marketing con el uso de unidades móviles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 28 de noviembre de 2008.