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Cumbre en Washington | Impulsos al crecimiento

La crisis limita los recursos del plan de Zapatero

Solbes ya advirtió de que no había margen para más ayudas

Imaginación financiera y contable es lo que necesitará el ministro de Economía, Pedro Solbes, para cumplir con los compromisos derivados de la cumbre del G-20 en Washington. El documento aprobado por los jefes de Estado y Gobierno de una veintena de países insta a todos ellos, entre ellos a España, a hacer un esfuerzo adicional en política fiscal. "Una acción coordinada para reactivar la economía mediante políticas fiscales", remarcó el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero.

El jefe del Ejecutivo español no fue muy preciso, sin embargo, sobre estas medidas pero aludió a la necesidad de estimular el consumo y aumentar la inversión. Para explicarlo recurrió al multimillonario plan de infraestructuras chino y al paquete de estímulos económicos que prepara el primer ministro británico, con rebaja de impuestos incluida. Zapatero hizo referencia a la necesidad de elevar "la inversión productiva para fomentar la investigación, el desarrollo y la innovación con el fin de ser todavía más competitivo". Y agregó: "El sector público debe liderar en este momento la acción económica".

Este empeño choca con la voluntad del ministro de Economía de contener el gasto público y evitar nuevas rebajas de impuestos. Además, el margen de actuación es muy limitado, según el propio Solbes. "Hemos agotado nuestro margen de política discrecional", apuntó el vicepresidente económico hace sólo dos semanas.

El Ejecutivo acababa de aprobar un plan de apoyo a la banca valorado en 150.000 millones y decidía cerrar el grifo. Sobre la mesa hay otros planes de ayudas que han descuadrado las arcas públicas, como la devolución de los 400 euros del IRPF (valorado en 5.400 millones), el anticipo del IVA o las ayudas a las familias hipotecadas. El FMI recomendó ayer que "los recortes de impuestos y la expansión del gasto público llegue al menos al 2% en cada país". España ha superado de largo esa cifra.

"Ya hemos hecho mucho", dijo hace unas semanas el ministro español. Pero parece que este esfuerzo no es suficiente. Poco después de hacer estas declaraciones se sacó de la manga un plan de financiación para las pymes valorado en 29.000 millones.

Ahora, el margen de actuación para cumplir el compromiso de Washington es escaso. Las cuentas públicas están exprimidas. Este año, por primera vez desde 2004, las arcas del Estado quedarán lastradas por un déficit público. En 2008 alcanzará los 17.000 millones de euros, el 1,5% del PIB. El próximo año será aún peor. Los Presupuestos recién aprobados prevén un déficit del 1,9% para 2009. La caída de ingresos por la ralentización de la actividad económica y el alza de los gastos por las prestaciones del paro han descuadrado las cuentas. La recaudación cae a marchas forzadas, este año ya baja un 10%, mientras crece el paro y con éste, las prestaciones sociales. La solución sólo pasa por incrementar la deuda pública, que ya alcanza el 46,3% del PIB para el conjunto de las Administraciones Públicas. El año que viene seguirá creciendo.

El pasado miércoles el ministro recordó su oposición a bajar impuestos. "El de sociedades ya se está bajando solo", deslizó en referencia a la fuerte caída de la recaudación. Para colmo, reconoció que el cuadro macroeconómico en que se basan los Presupuestos de 2009 es algo "optimista". Y ha avanzado que habrá que retocarlo antes del final de año.

Habrá que esperar hasta el 27 de noviembre, cuando Zapatero explicará en el Congreso las medidas de política fiscal, para ver cómo consigue cuadrar las cuentas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de noviembre de 2008