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Reportaje:

Los derechos de los irreductibles galos

La editorial de Astérix y Obélix amenaza con demandar a ocho locales de Euskadi y Navarra por utilizar sus nombres

Cinco establecimientos de Euskadi y tres de Navarra que llevan los nombres de Astérix u Obélix han recibido este verano un sorpresivo burofax de la editorial francesa Les Editions Albert René. La titular de los derechos de propiedad industrial e intelectual del popular cómic protagonizado por los imbatibles guerreros galos les concedían un plazo de diez días para que cambiaran de nombre y retiraran cualquier referencia a estos personajes de sus locales, anuncios publicitarios y guías telefónicas. De no hacerlo, la firma amenazaba con solicitar ante los tribunales una compensación económica por valerse del prestigio de sus marcas para promocionarse y vulnerar los derechos de autor. La mayoría ha decidido evitarse problemas y rebautizar sus negocios.

"Es más fácil recordar el bar Obélix que otro llamado Pepe Sánchez"

Un centenar de comercios han sido advertidos en toda España

El celo por preservar la imagen de los héroes de tebeo ha llegado de la Galia después de que la Fundación Moulinsart, poseedora de los derechos de Tintín, vetara recientemente la reedición de un relato sobre este personaje escrito por el catedrático de la Universidad del País Vasco Antonio Altarriba. La mercantil no toleró que el casto reportero se viera envuelto en una aventura con escenas de sexo explícito.

Entre los establecimientos que han sido requeridos a modificar su nombre se cuentan cuatro bares y restaurantes, una tienda de golosinas, una librería, un kiosco y un hostal. En toda España, esta compañía ha solicitado a un centenar de comercios el cambio de nombre. Hasta la fecha, tres de estos locales han sido denunciados ante los tribunales -ninguno de ellos de Euskadi y Navarra-, con el resultado de un restaurante de Valencia condenado al pago del 1% de su cifra de negocio durante el periodo en el que funcionó con el nombre tomado prestado.

La misiva remitida a las tiendas y bares vascos por la editorial francesa les advierte de que tienen en su contra una amplia normativa legal. Entre otras disposiciones, se dice amparada por la legislación nacional y comunitaria sobre marcas, la Ley 3/1991 de Competencia Desleal y la Ley de Propiedad Intelectual.

En conversación telefónica, Fabricio Miazzetto, uno de los abogados de la editorial Les Editions Albert René, precisa que la empresa no busca ganar dinero con estas acciones, sino preservar su imagen. Utilizar estos nombres con fines comerciales atenta, según Miazzeto, contra el derecho de la editorial a ser representada en exclusiva por su marca. Si, además, el establecimiento mantiene expuestas las imágenes de los personajes creados por el dibujante Albert Uderzo, puede incurrir en una doble infracción, porque vulnera también derechos de autor. "Al final, es más fácil recordar a un bar Obélix que un bar llamado, por ejemplo, Pepe Sánchez", señala este letrado con despacho en Alicante.

Miazzeto cree que el prestigio que estos héroes ostentan en todo el mundo puede quedar afectado si estos establecimientos se ven envueltos en hechos desgraciados, como la intoxicación alimenticia sufrida por un niño en un restaurante Obélix de Francia. En cualquier caso, espera que con los dos avisos que han remitido a cada local sus dueños se avengan de forma voluntaria a llegar a un acuerdo.

Entre los dueños de los establecimientos vascos advertidos reina un sentimiento de enfado y la impresión de que plantar cara a la editorial sería una batalla muy desigual. Merche Abasolo regenta la librería llamada ahora Terix en barrio donostiarra de Ondarreta y no oculta su disgusto por haber tenido que retirar el nombre de Astérix que tuvo la librería durante dos décadas. "Si se tratara de unos grandes almacenes, todavía, pero el establecimiento tiene apenas veinte metros cuadrados...", aduce. En Santurtzi, Encarni González, la dueña de la tienda de golosinas llamada ahora Chuches, decidió cumplir el imperativo de la editorial tras consultarlo con su asesor: "Me dijo que, de seguir con Astérix, me metería en una pelea en la que no iba a poder ganar". Encarni se pregunta si para eludir nuevas amenazas judiciales también tendrá que retirar de su escaparate las figuras decorativas del ratón Mickey y de otros muñecos de la factoría Disney.

Sin embargo, especialistas en comunicación y derechos de autor apoyan la postura de la editorial francesa. Coinciden en recordar que ni Astérix ni Obélix existían antes de que fueran ideados por Uberzo y el ya fallecido guionista René Goscinny. Joseba Lopezortega, experto en creación audivisual, considera que la editorial gala ha obrado de forma "lógica y proporcionada", como dueña de la "propiedad privada" que representa su marca y, en consecuencia, con la capacidad exclusiva de autorizar o no su uso. El profesor de Periodismo de la UPV, Javier Díaz Noci, recuerda que la protección de la explotación comercial de cualquier obra amparada por las leyes de propiedad intelectual se extiende hasta setenta años después del fallecimiento de su autor, pero el derecho sobre una marca determinada se mantiene aun después de ese tiempo.

Por su parte, Fernando Tarancón, representante de la editorial de cómic Astiberri, argumenta que a nadie sorprendería que un creador novel se querellara contra una gran cadena comercial por la utilización indebida de su obra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de septiembre de 2008