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Montilla asegura que el pacto de la financiación está "muy lejos"

Los contactos entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el de la Generalitat, José Montilla, han surtido efecto para rebajar el tono de los reproches por la falta de acuerdo sobre la financiación. Pero no han servido de mucho más. Montilla quiso aprovechar la Fiesta de la Rosa del Partit dels Socialistes, celebrada ayer en Gavà, para recordar que queda mucho por hacer. "Lamentablemente, el acuerdo está muy lejos", dijo ante una militancia que este año, en plena negociación, echó en falta la presencia del presidente del Gobierno.

Montilla se presentó ante la militancia -25.000 personas, según los organizadores- como el garante de que la financiación que salga de tan largas negociaciones será buena para Cataluña, pero pidió tiempo, discreción y un punto de vista realista de la situación económica.

El argumentario del PSC para reivindicar el cambio de sistema de financiación autonómica ha sufrido algunos cambios en las últimas semanas. Los socialistas, y ayer Montilla también lo hizo, han dejado de poner énfasis en el hecho de que Cataluña debe mejorar la financiación porque así lo dice el Estatuto.

Pedagogía

Ahora se centran en recordar los déficit que sufre Cataluña en materia de infraestructuras, sanidad y educación, y en decir que lo que buscan es tener unos servicios públicos a la altura de lo que pagan los catalanes en impuestos. Montilla lo resumió diciendo: "No queremos que otros tengan menos servicios, lo que queremos es que los catalanes también gocen de estos servicios".

Éste fue el mensaje tranquilizador que lanzó a los barones territoriales el PSOE. Pero Montilla se guardaba también un par de dardos para Convergència i Unió, siempre en el centro de la diana en todas las fiestas de la Rosa que celebra el PSC.

Las palabras más duras contra la federación nacionalista las lanzó la ministra de Defensa, Carme Chacón, quien quiso deslegitimar cualquier crítica de CiU hacia la forma como negocia Montilla recordando que el sistema de financiación vigente fue fruto de un acuerdo entre los gobiernos de Jordi Pujol y de José María Aznar. "El actual sistema lo negociaron CiU y el PP, ellos son los de la mala financiación", dijo.Los reproches de Montilla a Convergència i Unió obedecieron a otros problemas. Los nacionalistas llevan días nerviosos porque consideran que Montilla está negociando con Zapatero cara a cara, sin la intervención -ni el protagonismo- de Artur Mas. Y eso, entienden, rompe el supuesto frente unitario vigente desde que el tripartito y CiU rechazaron, en julio, la propuesta de financiación hecha por el Gobierno central. Por si acaso, Zapatero no estuvo ayer en la fiesta del PSC. Prefirió acudir al congreso del PSOE de Castilla y León, donde pidió "confianza" hacia su Gobierno para mejorar la financiación.

Los miedos de CiU no tienen razón de ser, dijo ayer un Montilla muy crítico con los reproches de Mas. El presidente de la Generalitat se defendió diciendo: "Estoy donde tengo que estar, expresando nuestras propuestas de financiación con razones, de forma educada, pero exigiendo el cumplimiento de las leyes". Quien no hace lo que debe, en opinión del presidente, es Artur Mas. "Ahora mismo el patriotismo pasa por estar al lado del Gobierno de Cataluña y de su presidente", dijo.

Así las cosas, Montilla entiende que la unión de los partidos catalanistas no consiste en negociar juntos en Madrid, sino en hacer presión de forma coordinada, pero partiendo de la premisa de que la negociación la llevan los dos gobiernos. Iniciativa apoya al PSC en esta estrategia. Ayer lo reiteró el portavoz parlamentario ecocialista, Jaume Bosch.

Convergència i Unió, que ya se ve relegada a un discreto segundo plano, no soporta la situación. Y Esquerra Republicana, que sigue mirando de reojo a los nacionalistas de Artur Mas, quiere evitar que CiU se desmarque del acuerdo final. Los republicanos no quieren ni imaginar un escenario en el que tengan que defender un pacto alejado del concierto económico y que, encima, sea rechazado por CiU. Por si acaso los convergentes se descuelgan, el presidente del consejo nacional de ERC, Pere Muñoz, reiteró ayer que su partido "no se tragará cualquier cosa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de septiembre de 2008