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El conflicto del Cáucaso

La UE advierte del deterioro de la relación con Moscú

Francia teme que el Kremlin abra una nueva crisis con Ucrania o Moldavia

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, endureció ayer el tono frente al Gobierno ruso y le acusó de pretender "un cambio unilateral de las fronteras de Georgia", lo que "resulta simplemente inaceptable". El desenlace de la crisis abierta por el reconocimiento de Abjazia y Osetia del Sur, advirtió Sarkozy, determinará "por mucho tiempo" la relación de la UE con Rusia.

En la reunión anual de embajadores franceses, Sarkozy, presidente de turno del Consejo Europeo, lamentó que "el trauma sufrido por Rusia durante los años noventa desemboque desgraciadamente en una voluntad de restauración que algunos califican de imperial".

"Rusia no se ha reconciliado con el nuevo mapa", dice el británico Miliband

El mandatario francés insistió en "la inmediata retirada" de las tropas rusas de Georgia y abogó por que "el mecanismo internacional que debe reemplazar a las patrullas rusas entorno a Osetia del Sur se despliegue rápidamente". A pesar de la dureza de sus críticas, Sarkozy dijo que "nadie desea regresar a los tiempos de la guerra fría. La OTAN no es un adversario, sino un compañero de Rusia".

Fue el ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, quien dio detalles sobre el recuperado apetito imperial de Moscú: "Rusia podría tener otros objetivos, como Crimea, Ucrania o Moldavia". Precisamente ante el creciente temor de que Ucrania se convierta en el siguiente objetivo del Kremlin, el ministro de Exteriores británico, David Miliband, llegó ayer a Kiev para expresar el respaldo a las autoridades ucranias e impulsar una gran coalición contra la actuación rusa en el Cáucaso.

Al igual que Georgia, Ucrania cuenta con un presidente pro-occidental que quiere que su país se una a la OTAN, y con una población étnicamente rusa que llega al 58% en la península de Crimea. Y el presidente ruso, Dmitri Medvédev, ha advertido a Moldavia que no cometa "el mismo error que Georgia" con la región separatista del Transdniéster. "Rusia no se ha reconciliado con el nuevo mapa de esta región", dijo Miliband, que apostó por "aumentar" el precio que Moscú debe pagar "por haber ignorado sus responsabilidades".

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, habló ayer por teléfono con Medvédev y le recriminó la violación de los términos del alto el fuego firmado con Georgia. El próximo lunes, los jefes de Estado de la UE buscarán en Bruselas una respuesta común a la crisis.

El Congreso estadounidense, mientras tanto, se prepara para analizar el mes próximo las relaciones EE UU-Rusia. El comité de política exterior piensa convocar a altos funcionarios y a expertos del sector privado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de agosto de 2008