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Guerra en el Cáucaso

Georgia controla una de las puertas del petróleo de Europa

El oleoducto BTC es la única vía para transportar crudo sin pasar por Rusia

Los bombardeos rusos en Georgia y los combates en la República separatista de Osetia del Sur encierran un serio peligro para Europa: que se dañe o destruya el estratégico oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan (BTC), que se extiende desde las riberas del Caspio en Azerbaiyán hasta la costa meridional de Turquía en el Mediterráneo. Es la única tubería que lleva al continente europeo el crudo del Caspio sin pasar por Rusia, que hasta su construcción ostentaba el monopolio de los suministros de hidrocarburos procedentes de Asia Central.

El BTC es el segundo oleoducto más largo del mundo, calificado por Turquía como la Ruta de la Seda del siglo XXI. En sus 1.768 kilómetros de recorrido, el BTC pasa por algunas zonas conflictivas del Cáucaso, como Georgia (con 249 kilómetros que se empezaron a construir en 1999).

De ser destruido, el monopolio de los suministros de petróleo volvería a la ruta rusa, a través de Bielorrusia y Ucrania. Puesto en funcionamiento en 2006, el BTC permite a Europa obtener diariamente 1,2 millones de barriles de crudo.

El BTC ha costado unos 3.600 millones de dólares (unos 2.370 millones de euros), que aportaron varias petroleras internacionales, entre las que destacan British Petroleum y las norteamericanas Chevron y Conoco-Philips.

El tendido del tramo georgiano del oleoducto estuvo a cargo de la empresa mixta franco-estadounidense Amec-Spie-Petrofac. Los ingresos para Georgia por el tránsito del crudo se calculan en 62 millones de dólares anuales.

La fragilidad de Georgia como país de tránsito alternativo de hidrocarburos ha quedado al descubierto estos días, en los que han resucitado los conflictos latentes de Osetia del Sur y Abjazia. El sábado, Azerbaiyán anunció que suspendía las exportaciones petroleras a través de los puertos georgianos de Kulevi y Batumi, en el mar Negro, debido a los bombardeos rusos.

El primer ministro georgiano, Lado Gurguenidze, aseguró que la aviación rusa había lanzado bombas en las cercanías del oleoducto BTC, aunque éste no ha resultado dañado y ni siquiera está claro que dichos bombardeos hayan ocurrido en la realidad. British Petroleum, la firma operadora del BTC, ha puesto en duda las afirmaciones de Gurguenidze.

Por territorio de Georgia también pasan el oleoducto Bakú-Suspsa, unas tuberías soviéticas renovadas, así como el gasoducto Bakú-Tbilisi-Erzurum (con capacidad de 8.000 millones de metros cúbicos de gas al año).

La mayoría de los analistas coincide en que las tuberías georgianas no corren peligro, de momento. También están de acuerdo en que los actuales combates en Georgia son un factor negativo a largo plazo para las inversiones en los hidrocarburos del mar Caspio debido a la inestabilidad de la región caucásica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de agosto de 2008