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15.000 ultranacionalistas marchan en Belgrado contra la entrega de Karadzic

Los extremistas amenazan de muerte al presidente serbio por "traidor"

Miles de nacionalistas serbios -15.000, según la policía- tomaron ayer el centro de Belgrado para tratar de evitar la entrega a La Haya de Radovan Karadzic, el político serbobosnio capturado la semana pasada tras 12 años prófugo de la justicia internacional, que le busca por genocidio y crímenes de guerra en Bosnia-Herzegovina. Pero todos sabían que la decisión de extraditarle está tomada -Serbia lo entregará esta semana o, como muy tarde, la próxima- y descargaron su ira en el presidente, el europeísta Borís Tadic, al que acusaron de "traidor".

"Libertad para Serbia, libertad para Radovan", proclamaba el lema de la marcha, convocada por el Partido Radical y que contó con el apoyo del partido nacionalista del ex primer ministro Vojislav Kostunica. Los analistas coinciden en que la salida de Kostunica del Gobierno fue clave en la detención de Karadzic.

"Aunque salgan algunos miles a la calle, los ultras saben que no tienen nada que hacer porque la gran mayoría del país apuesta por la Unión Europea", sostiene Dejan Anastasijevic, periodista del semanario Vreme, quien añade: "Todas las encuestas detectan que incluso entre los electores del Partido Radical se juzga prioritario el acuerdo con la UE".

Hasta ayer, las muestras de protesta habían sido marginales: ninguna concentración había juntado a más de 500 personas. Durante toda la semana, el Partido Radical se concentró en preparar la manifestación de ayer, a la que asistió el hermano de Karadzic.

Los radicales llevaban días calentando el ambiente con agresiones a periodistas y amenazas veladas a Tadic, como la comparación del presidente con Zoran Djindjic, el primer ministro reformista asesinado en 2003. "Tadic es un traidor y Serbia no perdona a los traidores, como no perdonó a Djindjic", repiten machaconamente los dirigentes radicales.

"Tadic, traidor" fue precisamente uno de los eslóganes más coreados en la marcha de ayer. Algunas pancartas mostraban la rabia acumulada contra el presidente: "Borís Tadic, Serbia prepara los funerales, estás acabado". Otras, odio difuso y brutal: "Os mataremos a todos". El Gobierno desplegó a centenares de policías antidisturbios para evitar que el clima de extrema tensión desembocara en violencia. Unos 200 radicales intentaron bloquear las calles con barricadas y tiraron piedras a los agentes, que respondieron con gases lacrimógenos.

Las fotografías de Karadzic rivalizaban con las de Vojislav Seselj, el líder del Partido Radical que está siendo juzgado en La Haya. La sombra de Seselj planea siempre sobre esta formación, que confiaba en capitalizar el malestar por la independencia de Kosovo: en la sede central del partido en Belgrado, una gran biblioteca recibe al visitante. Son los 101 libros -todos muy gruesos- escritos por Seselj, muchos de ellos durante su reclusión en La Haya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de julio de 2008