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El golpe más duro a las FARC

Ségolène Royal: "Sarkozy no tuvo nada que ver en la liberación"

Al presidente Nicolas Sarkozy, cuya popularidad ha vuelto a caer bajo mínimos cuando parecía que empezaba a recuperarse -el sondeo de CSA para el diario Le Parisien le daba ayer una caída de tres puntos en un mes, para situarlo en un 36%-, la liberación de Ingrid Betancourt ha sido un inesperado regalo, que sólo algunas voces se han atrevido a situar en su real contexto. Esas voces han sido descalificadas inmediatamente: tal es la carga emocional que ha tenido el acontecimiento en Francia y la puesta en escena orquestada por el Elíseo.

Concretamente, la que fuera su rival en las pasadas elecciones, la socialista Ségolène Royal, de visita en Quebec para las ceremonias del 400º aniversario de la fundación de la ciudad canadiense, dijo con claridad que Nicolas Sarkozy no tenía "nada que ver" con la liberación de Betancourt. "Ha sido una operación colombiana perfectamente realizada", las negociaciones con las FARC "eran inútiles y no han servido para nada". El descaro de Royal no sentó bien al Gobierno. El primer ministro, François Fillon, presente en Quebec, la acusó de "no tener dignidad y comportarse como una niña pequeña", e incluso desde su propio campo, el socialista Jack Lang, consideró sus comentarios fuera de lugar.

Hoy, Ingrid Betancourt pasará todo el día en el hospital militar Val de Grace, en París, el mismo que trata a los presidentes de la República Francesa, donde se realizará un chequeo médico, dados los problemas de salud que ha padecido durante su cautiverio. El médico del Elíseo que acompañó a Betancourt en el avión que la llevó a París dijo que su estado es satisfactorio.

Dentro de unos días viajará a Roma para ser recibida en audiencia por el Papa. Luego regresará a Colombia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de julio de 2008