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El Gobierno podrá suspender el contrato de RTVE si gasta demasiado

Una comisión velará por el cumplimiento del presupuesto y vigilará los contenidos

El Gobierno vigilará de cerca el cumplimiento de los servicios de carácter público encomendados a RTVE. Y estará especialmente atento a la marcha económica y a la ejecución del presupuesto de la radio y la televisión estatal. Hasta el punto de que el Ejecutivo podrá suspender el contrato-programa suscrito con la corporación en el caso de que los gastos reales superen "sensiblemente" las previsiones. Así lo establece el documento sobre el que trabaja el Consejo de Administración de RTVE y que será remitido al Parlamento antes de ser aprobado por el Consejo de Ministros.

El proyecto incluye un recorte publicitario progresivo

Una comisión integrada por seis miembros, designados a partes iguales por el Ministerio de Economía y por el presidente de RTVE, Luis Fernández, se encargará de velar por el cumplimiento del contrato-programa. Este organismo se reunirá como mínimo una vez al trimestre y su misión fundamental será examinar "con especial rigor" que los gastos se ajustan al presupuesto y que no se generan pérdidas, como ha ocurrido en los últimos 15 años.

En este tiempo, la deuda no paró de crecer y adquirió unas dimensiones gigantescas (cercanas a los 8.000 millones de euros). Para aligerar las cuentas, el Gobierno se encarga de liquidar la deuda (en varios plazos, eso sí). Además, ha puesto el contador a cero. Ahora sólo se permitirá el endeudamiento para afrontar determinadas inversiones.

A través del contrato programa el Estado adjudicará a RTVE una subvención suficiente (este año la aportación asciende a 500 millones de euros) para financiar los servicios públicos que debe prestar la corporación. Las cuantías que recibirá en los dos próximos ejercicios todavía no están cerradas. Depende de las negociaciones que mantienen RTVE y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), organismo dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda.

El contrato programa detallará las asignaciones presupuestarias que recibirán RTVE y sus dos sociedades (TVE y RNE), con el objetivo de contar con un modelo de financiación ajustado, estable y suficiente.

Para completar el resto de los ingresos, la corporación recurrirá al mercado publicitario. De momento, el documento presentado por Luis Fernández al Consejo de Administración establece un sistema progresivo de recorte de anuncios en TVE (RNE no emite spots comerciales). Para el actual ejercicio, el Gobierno ya recortó el tope un minuto por hora (de 12 a 11). El compromiso para el próximo año es no rebasar los 10 minutos y para 2010 se prevé que el máximo autorizado sea de 9 minutos por hora.

Este recorte publicitario es un compromiso electoral de los socialistas y una reivindicación largamente solicitada por las televisiones privadas.

La comisión de seguimiento recibirá cada mes los datos económicos y financieros para verificar su evolución y las posibles desviaciones. Al término de cada ejercicio se chequeará la marcha de la compañía a través de una serie de indicadores de gestión, de servicio público y de calidad audiovisual, según establece el contrato programa. Para reforzar los controles, la Intervención General del Estado seguirá realizando auditorías anualmente.

El Gobierno no sólo estará pendiente de las cuentas de la radio y la televisión pública. También pondrá el foco en los contenidos. RTVE deberá atender al "nivel de satisfacción de la audiencia". Para cumplir esta misión se arbitrarán fórmulas para medir la evaluación de los espectadores y radioyentes.

Además, el contrato programa incluye un bloque dedicado al cambio de sede. Este proyecto tiene, según Fernández, un valor estratégico en cuanto al futuro de la corporación, ya que permitirá concentrar en un solo edificio todas las actividades y servicio de la compañía. Otra de las áreas clave es la relacionada con las nuevas tecnologías de la comunicación como la oferta de servicios de información en línea, los contenidos interactivos o la televisión en movilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de julio de 2008