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Análisis:

Alerta de verano en Cataluña

¿Usted qué preferiría, encontrar cerrado su centro de salud cuando va con su bebé enfermo, o que le atienda un pediatra sin título homologado? Ante la situación de extrema necesidad, la Generalitat de Cataluña optó por contratar especialistas sin título homologado para este verano. Y le fue a pedir permiso al ministro de Sanidad, Bernat Soria, que tiene las competencias para definir las reglas del juego de la homologación profesional, según la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias de 2003. Podría, pues, el ministerio establecer una especie de alerta de verano para evitar la sequía de profesionales mientras se articulan procedimientos anti-déficit de más largo plazo.

Nadie le pide el título a los traumatólogos de guerra en plena trinchera, y tampoco se le pidió en los años ochenta a los miles de médicos españoles que estuvieron trabajando en la red pública sin título de especialista, porque no los había en el mercado laboral. Aquello dio lugar al problema de los MESTO (Médico Especialista sin Título Oficial), que terminó dos décadas más tarde con la homologación de los 6.766 médicos que superaron un examen.

La excepcionalidad se viene aplicando sistemáticamente para contratar médicos en áreas deficitarias. Aunque la visita de Marina Geli, consejera de salud catalana, a Soria levantó gran polvareda, lo único que ha hecho la consellera catalana es sacar a la luz una práctica común como "plan".

A mí lo que me importa es que el médico que me atiende lo haga bien. ¿Se garantiza con la homologación la calidad médica? Tengo mis dudas. Colombia, por ejemplo, tiene una población similar a la española (unos 43 millones) y produce un 50% más de médicos, de los cuales muchos los exportan. Además, han aumentado recientemente de 14 a 57 las facultades de Medicina, y muchas de las nuevas universidades privadas no parece que superen el listón mínimo exigible de calidad.

Lo que necesitamos urgentemente en España es asegurar mecanismos para homologar adecuadamente los títulos, porque no se trata de chequear si se han aprobado todas las asignaturas, sino de asegurar la competencia para ejercer la profesión. En mi opinión, necesitamos un sistema de certificación profesional, como tienen otros países de nuestro entorno.

Beatriz González López-Valcárcel es catedrática de Economía Aplicada de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de junio de 2008