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El Ebro se desborda en su tramo final y el Segre inunda Lleida

El río Ebro registró ayer un caudal que sobrepasó los 2.000 metros cúbicos por segundo, como consecuencia de la apertura de los embalses de Ribarroja y Flix, y acabó inundando fincas agrícolas de melocotón y nectarina ubicadas en la ribera, que quedaron anegadas. También se produjeron inundaciones en los municipios de Móra la Nova, Miravet y Benisanet (Ribera d'Ebre), y Xerta y Tortosa (Baix Ebre).

El coordinador territorial de la Unió de Pagesos en las comarcas del Ebro, Joan Montesó, indicó que la situación "empieza a ser preocupante" porque, además de la pérdida del fruto de temporada, los árboles pueden quedar dañados por asfixia porque las raíces acaban pudriéndose si están anegadas durante muchas horas. El sindicalista señaló que las fincas han quedado inaccesibles y no se puede trabajar y advirtió que si el río sigue creciendo puede afectar a nuevas hectáreas de cultivos. Montesó aprovechó para reiterar que es obvio que no hay sequía y pedir la paralización del trasvase a Barcelona. La crecida del Ebro se produjo debido a los 1.800 metros cúbicos que se desembalsaron de los pantanos de Riba-roja y Flix, a los que se sumó el agua que aportaron los barrancos. En Tortosa, el río alcanzó una altura de 5,80 metros y el límite para desbordarse es de 6,70 metros.

El Segre se desbordó en Lleida, aunque el alcalde, Àngel Ros, dijo que pese a la crecida no hay situación de emergencia en la ciudad, informa Efe. Por precaución se cortaron los accesos al río.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de mayo de 2008