Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Generalitat hará la tubería aunque el ministerio derogue el decreto

La obra será anulada en un día o dos, según el portavoz del PSOE en el Congreso

El Gobierno catalán está abierto a todo, explicó ayer con contundencia el consejero de Medio Ambiente, Francesc Baltasar. Se puede entender que está dispuesto a quedarse sin tubería, pero no es el caso. La Agencia Catalana del Agua, que preside el propio consejero, aprobó ayer precisamente seguir adelante con las obras de conexión entre Tarragona y Barcelona.

Es decir, la Generalitat, precisó Baltasar, acepta que el Gobierno central tiene derecho a derogar el decreto que ampara la construcción de la tubería con carácter de urgencia. Pero no tiene derecho a decidir si hay o no sequía en Cataluña ni las medidas que se deben tomar. Entre esas medidas está construir una tubería entre Tarragona y Barcelona. Si no lleva agua del Ebro, porque ya no hace falta, se utilizará para la desalinizadora de Cunit.

La intervención de Baltasar se produjo tras un sinfín de pronunciamientos. El más claro, el del portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, quien aseguró que, visto el cambio de circunstancias, la decisión de anular el decreto se tomará en un día o dos. De hecho, las reservas de los embalses de las cuencas del Ter y del Llobregat (los que abastecen a Barcelona y su área de influencia) crecen a un ritmo de tres hectómetros cúbicos diarios. Si sigue lloviendo, podrían alcanzar el 50% de su capacidad este fin de semana. Si se llegara al 60%, las reservas darían para un año entero. La capacidad de los pantanos es de unos 600 hectómetros cúbicos y el consumo ronda el hectómetro cúbico al día.

Postura de ERC

Además de Alonso tomó también la palabra el portavoz de ERC en el Congreso. Reclamó abiertamente que se derogue el decreto que prevé la tubería. Sin más. ICV también acepta que el decreto quede sin efecto, pero no renuncia a la tubería. Así se expresaron ayer el diputado en el Parlament Salvador Milà y la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Imma Mayol. En ambos casos, el argumento para defender la obra fue la desalinizadora de Cunit.

La desalinizadora necesitará una tubería porque producirá 60 hectómetros cúbicos anuales. Una parte para Tarragona y el resto para el área metropolitana de Barcelona. O la tubería se aborda ya o, dado que no tendrá carácter de urgencia y, por tanto, los trámites serán más largos, puede no estar lista cuando entre en funcionamiento, en el año 2012.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de mayo de 2008