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La mutación del virus de la gripe aviar convierte en inútil el Tamiflu

España ha gastado casi 120 millones en acumular dosis del antiviral

Un total de 120 millones de euros en fármacos pueden acabar en la basura si se confirman los últimos estudios sobre el virus que causa la gripe aviar, el llamado H5N1. El trabajo, que fue publicado ayer en Nature, indica que el medicamento que más se ha almacenado en previsión de una posible epidemia podría ser ineficaz. El Gobierno español y las comunidades, tras un intenso tira y afloja, acordaron en 2005 elevar las reservas iniciales de Tamiflu (cuyo principio activo es el oseltamivir) de 4 millones de tratamientos a 12 millones: total, casi 120 millones de euros. De éstos hay una parte en manos de la Administración central, y el resto repartido por las comunidades.

En el estudio, que ha dirigido Steven Gamblin, del Instituto Nacional para Investigación Médica de Mill Hill (Londres), se han usado virus tomados de personas que se han infectado por el H5N1 (desde el año 2003 ha habido al menos 382 casos, de los que han fallecido 241, según la Organización Mundial de la Salud).

Los virus de la gripe se denominan por el tipo de dos de las proteínas de su membrana, la hematoglutinina (la H) y la neuraminidasa (la N). Esta última facilita la creación de nuevas partículas infecciosas, y es el blanco de los dos fármacos recomendados hasta la fecha como primera barrera ante una posible epidemia: el oseltamivir y el zanamivir (Relenza).

La mala noticia es que, según sus ensayos, la estructura de la neuraminidasa está cambiando, y que en las muestras recogidas se observa que se está haciendo resistente al oseltamivir, el fármaco del que la mayoría de los países han hecho acopio. En cambio, parece que el otro medicamento, el que nadie ha comprado de forma masiva, mantiene su efectividad. Por eso la duda que plantea el artículo es si los países han hecho bien en centrar sus reservas en un producto, y no en el otro o, al menos, en los dos, para intentar una acción conjunta.

Los autores no van más allá, simplemente porque no pueden. No es posible investigar cuál va ser el comportamiento de una mutación -la más temida: la que hará que el virus se contagie de humano a humano como el de la gripe común- que todavía no existe. Lo que sí es cierto es que este artículo de Nature va en línea con otros anteriores que advertían contra la posible aparición de resistencias. Pero el reducido número de muestras de virus hacía imposible generalizar. Mientras tanto, los científicos sólo pueden hacer una cosa: tratar de predecir lo que pasará, y esperar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de mayo de 2008