La Generalitat planea prohibir las bolsas de plástico de las tiendas

Las familias catalanas consumen alrededor de 14 millones de bolsas de plástico cada fin de semana. Sólo tienen 12 minutos de vida antes de ir a parar a la basura, pero pueden tardar más de 500 años en descomponerse. El Gobierno de la Generalitat se ha propuesto plantar cara a las bolsas y está estudiando cuatro alternativas. Según fuentes del Departamento de Medio Ambiente y Vivienda, entre las posibilidades que baraja está la de prohibirlas, como se hace en China; aplicar un impuesto ecológico, como en Irlanda; obligar a las tiendas a dar alguna bonificación a quien no las use, como ya hace Bonpreu, o bien hacer que los comercios las vendan, como Día y Lidl.

La Federación Catalana para la Prevención de Residuos presentó ayer su campaña Cataluña libre de bolsas, que busca que el Ejecutivo catalán aplique ya el año que viene un impuesto de 20 céntimos por bolsa a quien las consuma. Este recargo, explicaron sus responsables, se podría efectuar por decreto o con la ley de acompañamiento de los presupuestos de 2009.

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La Generalitat apoya la campaña, pero asegura que cualquier decisión la tomará "conjuntamente" con los empresarios. La federación empezará a recoger firmas, a convencer a municipios para que aprueben mociones y a implicar a empresas como Bonpreu e Ikea.

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Sobre la firma

Lluís Pellicer

Es jefe de sección de Economía de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Ha sido corresponsal en Bruselas entre 2018 y 2021 y redactor de Economía en Barcelona, donde cubrió la crisis inmobiliaria de 2008. Licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha cursado el programa de desarrollo directivo de IESE.

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