El exilio venezolano inunda Florida

"Chávez es un loco peligroso y yo no podía tener a mi familia en un manicomio", dice Julio, un venezolano que apenas lleva dos años en Weston, una ciudad al borde los Everglades, 80 kilómetros al noroeste de Miami. Él prefirió asentarse en este lugar más exclusivo por recomendación de Alexis, un amigo que vive desde 2004 en el Doral, más al sur, 20 kilómetros al oeste de Miami, al otro lado del aeropuerto internacional. Éste es el lugar de EE UU con más venezolanos censados (alrededor del 10%) y podría llamarse perfectamente Doralzuela, como ocurre ya con el más nuevo, el segundo en número (el 5%), y conocido popularmente como Westonzuela porque en los últimos tiempos la mayoría de nuevos residentes son de esta nacionalidad.

Más de 50.000 venezolanos residen ya en Florida. Están lejos del millón de cubanos y les doblan colombianos y nicaragüenses, pero ya tienen sus espacios en las radios y medios escritos. EE UU es un paraíso para los que tienen dinero. "No conozco un venezolano pobre en Florida", dice Roberto, un cubano jubilado, que sobrevive en la Pequeña Habana, el lugar pionero para los cubanos en Miami. Sólo algunos de los primeros que llegaron a Florida tras la revolución pudieron sacar dinero suficiente para mantener su nivel de vida. Ahora, en cambio, muchos venezolanos se han ido con las espaldas bien guardadas. En comparación, el Doral y Weston son "Pequeñas Habanas" de lujo. Mientras el Doral tiene unos 30.000 habitantes, la localidad de Weston ya llega a 70.000.

Cuba y Venezuela tienen vidas paralelas desde que el presidente Chávez marcó definitivamente su rumbo político. Caracas está a 2.200 kilómetros de Miami, seis veces más lejos que La Habana, pero las consecuencias de la nueva dinámica chavista se están viendo de forma similar en el sur de Florida... casi 50 años después de la vieja castrista. "Los cubanos tenemos experiencia y les anunciamos con tiempo lo que les venía", añade Roberto.

"La última locura de Chávez ha sido su amenaza de guerra a Colombia cuando el conflicto ha sido con Ecuador", comenta Alexis. "Encuentra cualquier excusa para su propaganda caudillista". No se plantea volver a su país, como Julio, que añade: "Aquello está cada vez peor. La marcha de Chávez hacia 'otra Cuba' es clarísima. Por eso se mete hasta en lo que no le importa. Aquí en Estados Unidos las cosas se han puesto difíciles, pero al menos puedo vivir tranquilo y libre".

Ambos vendieron "a trocitos" sus empresas y sus casas para no levantar sospechas, y se quedaron con sus familias en uno de sus viajes de vacaciones a Florida. Muchos venezolanos ya estaban hace años y tampoco han vuelto. Siempre ha habido políticos y empresarios en los lugares más conocidos del sur de Florida y repartidos por los condados Dade (de Miami, donde está el Doral) y Broward (de Fort Lauderdale, más al norte, en el que se ubica Weston).

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