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El 'New Flame' se hunde aún más tras dejar un kilómetro de vertidos

El barco siniestrado en Gibraltar todavía contiene 42.000 toneladas de chatarra

Seis meses de inoperancia han terminado como se preveía: con el New Flame, el buque cargado con 42.000 toneladas de chatarra que chocó en agosto en Gibraltar con el petrolero Tom Gertrud, a punto de hundirse. Quedó semihundido tras el suceso y las autoridades de Gibraltar no han sido capaces de recuperar los restos en medio año.

Ahora, el temporal de viento de Levante no ha perdonado y lo ha dejado a merced del mar. Tres playas de Algeciras registraron ayer un kilómetro de contaminación por combustible procedente del buque siniestrado.

El chatarrero de bandera panameña quedó a milla y media de Gibraltar tras abandonar el puerto sin comunicar su marcha, lo que favoreció la colisión. Desde entonces ha causado tres vertidos de combustible y aceite a los que hay que sumar el registrado ayer en las playas de El Rinconcillo, La Concha y Getares, según confirmó la Junta de Andalucía, que activó ayer el plan territorial de emergencias.

Desde primeras horas de la mañana, embarcaciones y unidades aéreas de Salvamento Marítimo rastrearon las aguas de la Bahía de Algeciras.

Como ha venido sucediendo desde el comienzo del siniestro, las autoridades de Gibraltar trataron de restar importancia a lo sucedido y aseguraron que "sólo se trata de un leve movimiento de la popa, que ha acabado hundiéndose algunos metros más".

A final de año, el Gobierno de Peter Caruana, ministro principal gibraltareño, anunció otra vez que se desmontaría el barco para evitar su hundimiento. Esta vez se atrevió a dar un plazo de diez días que, una vez más, incumplió. Ayer, junto al New Flame sólo permanecía un remolcador, el Elisabeth II, que los expertos portuarios consideran incapaz de sujetar la estructura del barco que queda cerca de la superficie. Al cierre de esta edición sólo se veía por encima del agua el mástil de popa y una chimenea.

El Gobierno de Gibraltar negó en un comunicado que se hayan producido vertidos del New Flame y calificó el suceso como una "perdida de flotabilidad" causada por "las condiciones meteorológicas adversas que se han producido durante el fin de semana". "Aunque esto no era lo esperado", añade el Gobierno gibraltareño, la empresa Titan, encargada del rescate del barco, ya "había tomado las medidas oportunas para prevenir cualquier incidente antes de la tormenta".

La oposición pidió cuentas al Ejecutivo andaluz por su pasividad. Los andalucistas pidieron dimisiones y acusaron a la Junta de "no mover un dedo". El presidente regional del PP, Javier Arenas, instó al presidente andaluz, el socialista Manuel Chaves, a dar la cara

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de febrero de 2008