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Muere otra mujer en Barcelona tras una operación para adelgazar

Salud detecta "infracciones" en el caso de la joven obesa fallecida el 11 de enero

En menos de tres semanas, tres mujeres han muerto en Barcelona tras someterse a intervenciones relacionadas con la reducción de peso y la estética. La última paciente falleció el pasado martes, un día después de que le realizaran una dermolipectomía, que consiste en la reducción del sobrante de piel y de tejido graso en el abdomen.

La Policlínica Barcelona informó ayer en un comunicado de que la víctima no presentaba "dato clínico ni signo que pudiera prever este lamentable desenlace". Sin embargo, horas después de la intervención, la mujer de 49 años falleció de tromboembolismo pulmonar. El centro privado ha solicitado una autopsia judicial.

"Hay que asumir que la cirugía estética tiene un riesgo", explica un médico

La primera víctima, Laura Raya, murió el pasado 11 de enero en Barcelona tras una operación de reducción de estómago. La joven tenía 19 años, pesaba 105 kilos y medía 158 centímetros. El Departamento de Salud concluyó ayer el expediente sobre la asistencia prestada a la joven en la clínica CIMA e informó de que "se pueden inferir presuntas infracciones de la legislación sanitaria". Salud ha traslado el expediente al juzgado que lleva el caso.

Las tres muertes sucedidas en Barcelona en tan poco tiempo guardan similitudes, aunque también profundas diferencias. Las dos primeras operaciones se centraban en la reducción de estómago, mientras que el último caso requiere extraer la piel y la grasa sobrante.

"No tiene nada que ver una con otra. Una cosa es la cirugía bariátrica por obesidad mórbida, que es una operación seria y mayor a una persona enferma, y la otra, una intervención estética para mejorar el aspecto físico. Aunque hay que tener en cuenta que cualquier intervención quirúrgica tiene un riesgo", explica Xavier Formiguera, jefe de la unidad de obesidad del hospital Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona).

Las tres mujeres optaron por clínicas privadas para evitar las listas de espera de la sanidad pública. En un hospital de Barcelona, por ejemplo el Sant Pau, hay una espera media de ocho meses para una reducción de estómago. Las tres mujeres fueron operadas por cirujanos que alquilan por tiempo el quirófano del centro, una práctica habitual. Estas clínicas no requieren tener unidades de cuidados intensivos.

"En las clínicas privadas hay más riesgo de que no se dispongan de todos los mecanismos de control que puede haber en los hospitales generales", dijo Miquel Bruguera, presidente del Colegio de Médicos de Barcelona. Esta institución anunció que tiene previsto elaborar una guía de instrucciones para garantizar que todos los centros cumplan los mismos requisitos en relación con la obesidad mórbida. Este tipo de cirugía alcanza una mortalidad de hasta el 3%.

El presidente de la Sociedad Española de Cirugía Estética, Plástica y Reparadora, Antonio Porcuno, afirmó ayer: "Hay que asumir que la cirugía estética tiene un riesgo, no es algo banal como ir a la peluquería". La Asociación del Defensor del Paciente considera que los protocolos de actuación del Departamento de Salud están fallando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de enero de 2008