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El fundador de Intervida justifica ante Garzón el envío de millones a paraísos fiscales

El imputado asegura que su banco mandaba el dinero fuera para rentabilizarlo

Los imputados en el caso Intervida empezaron a declarar ayer ante Baltasar Garzón, el juez de la Audiencia Nacional que instruye el caso. El principal acusado, fundador y ex presidente de la ONG, Eduardo Castellón, compareció ante el juez durante dos horas para negar todas las acusaciones, fundamentalmente la que le atribuye el desvío de millones de dólares procedentes del apadrinamiento de niños del Tercer Mundo. Según fuentes jurídicas, Castellón justificó los envíos de dinero a unas cuentas en el paraíso fiscal británico de Montserrat (al sureste de la isla de Puerto Rico). Aseguró que esas cantidades millonarias (alguna de ellas de más de millón y medio de euros) eran inversiones hechas por el banco guatemalteco donde la ONG guardaba el dinero de los padrinos para que se rentabilizase.

La defensa de Eduardo Castellón pedirá a Garzón que le devuelva la gestión de Intervida, ya que los actuales administradores, nombrados por la Generalitat de Cataluña como medida cautelar, han perdido 190.000 afiliados desde junio, informó a Europa Press el abogado defensor, Fermín Morales. Garzón también interrogó ayer al cofundador de la fundación, Rafael Puerta. En los próximos días declarará el resto de los imputados y algunos trabajadores de la ONG en calidad de testigos.

La denuncia contra Intervida recayó el pasado mes de agosto en la Audiencia Nacional después de que la titular del Juzgado de Instrucción número 17 de Barcelona se inhibiera. La juez alegó que los afectados, los padrinos que daban dinero a la ONG, estaban repartidos por toda España. En su auto, la magistrada señalaba que el objetivo de los acusados era obtener grandes cantidades de dinero a través de un complejo entramado de empresas en España, Perú y Guatemala creadas en torno a la ONG. Esas cantidades, según el auto, no llegaban a la población más desfavorecida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de enero de 2008