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Francia veta el transgénico más común en España

París expresa dudas sobre su efecto sobre el medio ambiente y la salud

El Gobierno francés ha suspendido el cultivo del maíz transgénico más utilizado en España. París alega que, según los últimos estudios, este maíz tiene efectos no deseados sobre el medio ambiente y que necesita nuevos estudios sobre su impacto en la salud humana. España es el líder europeo en el cultivo de la planta, llamada Mon 810, diseñada por la multinacional Monsanto y aprobada en la UE en 1998.

El transgénico es una planta a la que se le ha alterado un gen para que adquiera alguna característica nueva, en general la resistencia a una plaga. En este caso, el maíz produce una toxina que ataca al taladro, la plaga más común del maíz.

Un informe de Sarkozy sostiene que ese maíz daña a otros insectos

Alemania, Hungría y Austria prohibieron el cultivo, pero España lo defiende

Con esta decisión, Francia prosigue su guerra contra los transgénicos. La decisión de suspender el cultivo fue anunciada en la web del primer ministro francés, el conservador François Fillon, el viernes por la noche. El anuncio llegaba después de una semana de noticias contradictorias sobre este producto en Francia, ya que la Alta Autoridad sobre los Organismos Modificados Genéticamente estaba ultimando un informe sobre el cultivo.

En el comunicado, el Ejecutivo de Sarkozy anuncia que aplica "la cláusula de salvaguardia" sobre el cultivo de esta variedad. Esta cláusula está prevista en una directiva europea y fija que si un país dispone de nueva información de que un transgénico "constituye un riesgo para la salud humana o el medio ambiente podrá restringir o prohibir provisionalmente en su territorio el uso o la venta".

La decisión del Gobierno francés se basa en la revisión científica que ha llevado a cabo su autoridad sobre la materia. El comité científico asegura que hay datos que no se conocían en 1998 que demuestran que "la dispersión del polen alcanza distancias kilométricas". Estos resultados, según el informe, al que ha tenido acceso este diario, demuestran que es imposible garantizar que no se produce "polinización cruzada", que una planta transgénica polinice una tradicional. Esto puede arruinar a los agricultores ecológicos, a los que se les exige productos libres de transgénicos.

El estudio del Gobierno francés resalta también que hay "posibles efectos tóxicos adversos a largo plazo sobre las lombrices, los isópodos, los nematodos y las mariposas monarca". El informe cita estudios científicos de los últimos dos años en los que se demuestra que la toxina que produce el maíz ha aparecido "en la cadena trófica". Es decir, que acaba afectando a insectos para los que en teoría la toxina no debería tener actividad.

Por último, el informe sostiene que faltan estudios sobre la toxicidad a largo plazo sobre el hombre y la persistencia de la toxina en el medio ambiente. El texto sí destaca que el maíz transgénico tiene menos toxinas que el tradicional.

Esta es la primera vez que Francia activa la cláusula de salvaguardia para este maíz y es especialmente relevante ya que el maíz Mon 810 está ampliamente distribuido en la Península. En España se cultivan 75.148 hectáreas de maíz modificado genéticamente contra el taladro, seguido en Europa muy de lejos por Francia, con 21.174 hectáreas, según la Fundación Antama, que defiende los transgénicos.

En el último año el cultivo en España creció un 39%. Antama defiende que los transgénicos ahorran pesticidas, carburantes y requieren menos superficie de cultivo. El maíz transgénico se utiliza en España principalmente para alimentar el ganado, ya que la ley obliga a etiquetar su presencia.

El ministro francés de Ecología, Jean-Louis Borloo, resaltó la importancia de su decisión. "Al tomar Francia una decisión así, se va a convertir en un tema mundial porque somos una gran potencia agrícola, y por eso Monsanto se pone nervioso", declaró Borloo a Le Parisien. Francia se suma a Alemania, Austria y Hungría, que ya vetaron este maíz.

El anuncio recibió el apoyo de los ecologistas y el líder campesino francés José Bové concluyó la huelga de hambre que emprendió el jueves contra los transgénicos. Tradicionalmente en Francia se ha dado una oposición inusitada contra estos cultivos.

Juan Felipe Carrasco, de la organización ecologista Greenpeace critica que "en España hay autorizadas 55 variedades de Mon 810. En 2004 había 22 variedades aprobadas y el Gobierno socialista ha autorizado más de 30. Es sorprendente, ya que en Francia un gobierno conservador prohíbe el mismo maíz". Greenpeace pide desde hace años al Gobierno que frene el cultivo de transgénicos, pero el Ejecutivo defiende su seguridad y los beneficios para los agricultores. España es, después de EE UU y Argentina, el principal productor de transgénicos.

Pese a su oposición, el Gobierno francés matiza que "las dudas sobre este organismo modificado no condenan el interés de esta tecnología".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de enero de 2008