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Musharraf levanta el estado de excepción

Pakistán trata de volver a la normalidad ante las elecciones legislativas de enero

El presidente Pervez Musharraf cumplió ayer, con un día de anticipación, su compromiso de levantar el estado de excepción en Pakistán para facilitar la celebración de las elecciones generales, previstas para el 8 de enero. Presionado por Estados Unidos -su principal valedor-, la Unión Europea y por la absoluta mayoría de los paquistaníes, Musharraf, de 64 años, accedió en noviembre pasado a quitarse el uniforme militar para jurar como presidente civil. Fue entonces cuando se comprometió a levantar el estado de emergencia que decretó a principios de ese mes para remodelar el Tribunal Supremo con jueces afines que le garantizaran su permanencia en el poder.

La Constitución restaurada incluye reformas con más poder presidencial

Bhutto pide más medidas para restablecer la democratización

Según la página web del prestigioso diario paquistaní Dawn, la orden emitida por el presidente "contiene una controvertida cláusula que asegura el mantenimiento de las medidas adoptadas por Musharraf durante el estado de emergencia", vigente durante 42 días. Entre ellas se incluyen la destitución de los jueces independientes, una serie de enmiendas constitucionales que refuerzan el poder del presidente y el cierre de las principales cadenas de televisión privada.

La Constitución, que había sido suspendida, también fue restaurada ayer, aunque las enmiendas introducidas reducen su carácter democrático.

La ex primera ministra y líder del Partido Popular de Pakistán (PPP), Benazir Bhutto, calificó la orden presidencial de "importante paso hacia adelante", pero señaló que aún se precisan nuevas medidas para restablecer completamente el proceso de democratización del país, informó la cadena británica BBC.

Musharraf, que accedió a la presidencia en 2002, tras dar un golpe de Estado en 1999, aseguró ayer en un discurso televisado a la nación, que decretó el estado de excepción para "salvar a Pakistán de la destrucción". El presidente destacó que "un grupo indeterminado de personas, entre las que se incluían miembros del sistema judicial, estaba tramando una conspiración para hacer descarrilar la transición democratica" del país. El presidente, que gusta de identificarse con Pakistán, subrayó en su mensaje: "No puedo deciros cuánto dolor hemos sufrido la nación y yo por esta conspiración".

El ex presidente del Tribunal Supremo Iftijar Mohamed Chaudry, destituido por Musharraf junto a otros cinco magistrados díscolos, permanece bajo arresto domiciliario. Miles de abogados, jueces, periodistas, miembros de los distintos partidos políticos y activistas de derechos humanos fueron detenidos tras la declaración del estado de excepción. Más de 3.500 fueron puestos en libertad antes de que el 30 de noviembre, cuando Musharraf asumió su segundo periodo presidencial, pero alrededor de 150 permanecen aún en la cárcel o en arresto domiciliario.

La oposición islamista, que exige que los jueces destituidos recuperen sus cargos, tachó de "fraude" la decisión presidencial. "Musharraf tenía dos objetivos: lograr que se superase el proceso ilegal de su elección y librarse de los jueces independientes. Ha conseguido los dos", declaró el dirigente islamista Liaquat Baloch.

En su mensaje a la nación el presidente lanzó una velada advertencia a los partidos que han boicoteado las elecciones de enero. Musharraf hizo hincapié en que el país "se enfrenta a otro grave periodo" y que los partidos deben de asumir su papel, participar en los comicios y "dejarse de hacer acusaciones sobre fraude". Añadió que los que decidan boicotear las elecciones "no tienen justificación" e indicó que éstas "serán absolutamente limpias y transparentes".

Sin embargo, la Comisión Electoral ha impedido que se presente su principal rival político, el líder de la Liga Musulmana de Pakistán, Nawaz Sharif, contra quien Musharraf dio el golpe de Estado.

El ex primer ministro, que se exilió en el año 2000 tras ser condenado por corrupción a cadena perpetua, fue autorizado a regresar en noviembre después de un intento frustrado en septiembre. Bhutto y Sharif no han logrado ponerse de acuerdo en las negociaciones mantenidas para adoptar una posición común frente a Musharraf y sumarse a los partidos menores que han optado por el boicot. "Vamos a ver si las elecciones son libres y limpias", dijo el vicepresidente del PPP Majdum Amin Fahim.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de diciembre de 2007