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Occidente pide a Rusia mantener los tratados de armas

España llama a un consenso sobre el acuerdo de fuerzas convencionales

Los países occidentales negociaban ayer un "consenso" en la conferencia de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) para lograr que Rusia no cumpla su amenaza de dejar el tratado sobre reducción de fuerzas convencionales en Europa. La iniciativa del consenso fue tomada por España, pero anoche no se había avanzado sobre el tema ni tampoco sobre la continuidad de la misión de la organización en Kosovo, que concluye el día 31 de diciembre.

Moscú acusa a Washington de poner en peligro el futuro de la OSCE

Respecto al tratado, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, apuntó en el acto de apertura de la conferencia que es "la piedra angular de la paz, la estabilidad y la seguridad en Europa" y animó a ponerse de acuerdo.

Rusia anunció que retirará del tratado el próximo día 12 de diciembre, después de haber denunciado la expansión de la OTAN hacia sus fronteras y el escudo antimisiles que EE UU planea instalar en la República Checa y Polonia y que considera un riesgo para su seguridad. El tratado fue firmado en 1990 por los países de la OTAN y del Pacto de Varsovia, limita el despliegue de armamento pesado y aviones en Europa, y fue "adaptado" en 1999 para incorporar los cambios derivados de la desaparición del bloque soviético

El representante estadounidense, Nicholas Burns, subsecretario para Asuntos Políticos del Departamento de Estado, calificó el tratado como "el de mayor éxito" en su clase, responsable de la destrucción verificada de más de 60.000 piezas de equipamiento militar mediante el intercambio de información detallada sobre fuerzas militares. "Sigue siendo una pieza fundamental de la seguridad en Europa, y por eso lamentamos profundamente la amenaza unilateral rusa de abandonarlo", dijo.

EE UU y sus aliados europeos han puesto sobre la mesa nuevas ideas para permitir a Moscú cambiar su decisión, y ayer le urgieron una vez más a que no se retire y trabaje conjuntamente para hallar una solución "justa" a sus preocupaciones, pero sin dejar de recordarle que "Georgia y Moldavia también tienen preocupaciones", según Burns.

El ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, dijo por su parte que, si se confirma la retirada de Rusia, sería una "mala noticia para todos nosotros". "Confiamos en que los esfuerzos permitan evitar un proceso que llevaría a que desaparezca un instrumento fundamental de transparencia", añadió. La representación rusa, presidida por el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, ha mantenido silencio sobre el desarrollo de sus reuniones bilaterales en torno al tema.

Kosovo y su posible independencia unilateral el próximo día 10 de diciembre, como anunció el ex líder guerrillero Hasmin Thaçi, vencedor de las elecciones del pasado día 18, es otro de los asuntos que preocupan a los países de la OSCE, que tiene allí desplegadas un millar de personas desde 1999 con competencias en protección de minorías, ámbito judicial y policial y lucha contra la corrupción.

La UE y EE UU apoyan la continuidad de la misión , independientemente del resultado de las negociaciones sobre el futuro estatus político de la región. Para EE UU esas negociaciones seguirán hasta el 10 de diciembre y después. Para España, hay que fomentar el diálogo entre serbios y albano-kosovares, que deben extremar sus esfuerzos, y el Consejo de Seguridad de la ONU tiene que hacer oír su voz.

En cuanto a las elecciones rusas del próximo día 2 de diciembre, el representante de EE UU volvió a lamentar que Rusia esté intentando debilitar la capacidad de la OSCE para supervisar elecciones, a lo que ayer respondió el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, con que Washington pone en peligro el futuro de la organización por impedir las reformas que propone.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de noviembre de 2007