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Las ONG vuelven al norte de Irak

La disminución de atentados anima el regreso de refugiados

Con toda la cautela del mundo y a cámara lenta para no dar un paso en falso, las ONG vuelven a plantearse trabajar en Irak. Algunas porque creen que los riesgos de seguridad son ahora menores dentro de la brutalidad. Otras, con un argumento antagónico: consideran que la situación es más desesperada que nunca, lo que no les deja opción.

La gran mayoría de ONG abandonaron Irak en 2004 al convertirse en blanco de la insurgencia. El repliegue las llevó a Ammán, donde se levantó la sede del Comité de Coordinación de las ONG en Irak (NCCI, en inglés). Desde la capital jordana se buscaban socios locales y a lo máximo que se atrevían era a montar alguna incursión para abastecerlos. Pero ahora se está dando un paso más: algunas ONG internacionales, como Médicos sin Fronteras e International Rescue Committee, acaban de abrir bases en el norte de Irak, la zona más segura. Y los pocos que estaban ya en el norte, como el Comité Internacional de la Cruz Roja, empiezan a debatir cómo pueden ir entrando de nuevo en el resto del país con personal internacional.

"Queremos expandirnos y lo estamos debatiendo, pero seremos muy cautos. No estamos en condiciones de arriesgar ni de dar un paso en falso", explica, en conversación telefónica desde Ammán, Hicham Hassan, portavoz de Cruz Roja para Irak. Esta organización se plantea abrir en 2008 oficinas al oeste del país para desde allí abastecer el caótico centro, incluido Bagdad.

Los atentados y el número de muertes violentas han disminuido desde que el pasado junio se desplegaron otros 30.000 soldados estadounidenses coincidiendo con la tregua declarada por la principal milicia chií. EE UU sostiene que las víctimas han disminuido el 60% desde junio, el número de ataques registrados se han dividido por cuatro y las bajas de soldados estadounidenses han pasado de 96 mensuales de media en el primer semestre a las 66 en los últimos cuatro meses.

Una minúscula porción de los 4,5 millones de refugiados y desplazados ha empezado incluso a regresar: 45.000 desde Siria en octubre, según Acnur, la agencia de Naciones Unidas, en parte por las precarias condiciones que vivían en este país.

Nadie acaba de fiarse de que la tendencia sea sólida y algunos niegan incluso que exista. "Hay menos muertos porque nadie se atreve a moverse", sostiene Kasra Mosarah, coordinador de NCCI, quien explica el retorno de las ONG porque la situación es "peor que nunca": "Hay los mismos riesgos de siempre, pero la necesidad de ayuda ha llegado a tal punto que la única opción que tenemos es volver".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de noviembre de 2007