El arte del XIX entre 'goyas'
Creado en 1819, nueve años antes del fallecimiento de Goya en Burdeos, es muy coherente que las nuevas salas del Museo del Prado se inauguren con una exhibición selectiva de sus mejores obras de arte del siglo XIX y que, al comienzo y al final del recorrido, este conjunto esté flanqueado por Goya. Pero en esta exposición no todo se explica desde el punto de vista simbólico, porque las obras de ampliación del Museo del Prado, que comportaban también la reforma y el saneamiento del Casón del Buen Retiro, habían impedido contemplar durante una década la estupenda colección del arte español del XIX, que ahora además se puede ver, a diferencia de antes, no como una pieza aislada, sino reintegrada físicamente al resto, para lo cual ha sido muy oportuno e inteligente usar a Goya como punto de enlace. No se trata, por lo demás, de un Goya menor, porque, al principio, hay obras tan relevantes como La marquesa de Santa Cruz o El retrato de Juan Bautista Muguiro, y, al final, una pequeña selección de dibujos y grabados en torno a El toro mariposa, la última adquisición del Museo del Prado.
Sorprende la nueva visión de nuestro aún no bien valorado arte del siglo XIX
Por último, hay que subrayar que los responsables de la muestra hayan hecho una selección, no sólo con lo mejor de lo que se exhibía en el Casón, sino introduciendo nuevas piezas recuperadas, algunas de calidad excepcional, que sorprenden y estimulan la nueva visión de nuestro todavía no suficientemente valorado arte del siglo XIX. Tampoco cabe obviar la importancia que se ha otorgado a la escultura, pero no sólo a la del XIX, porque en el claustro se exhibe el soberbio conjunto de esculturas de los Leoni, los cuales hicieron soberbias estatuas de cuerpo entero de Carlos V y la emperatriz Isabel.
Este impresionante grupo está también acompañado por el que forman en otro punto neurálgico del museo la selección de estatuas de las musas que atesoró la reina Cristina de Suecia. De manera que un nuevo Museo del Prado saca a la luz nuevas perspectivas de sus míticos tesoros: el siglo XIX y la escultura.
Francisco Calvo Serraller fue director del Museo del Prado.
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